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Minúscula: fulano, zutano, perencejo…

Minúscula: fulano, zutano, perencejo…

¿Quién no ha empleado, o al menos escuchado, los vocablos fulano, zutano, perencejo, mengano y perengano?  Los empleamos para aludir a un sujeto cuyo nombre nos reservamos por alguna razón, entre ellas no dar parte a otra persona a quien no va dirigida la conversación.

¿Desde cuándo se usan esos “nombres” y cómo llegaron a nuestra lengua? Con decirle que el mismo Jesucristo empleó el vocablo /fulano/ para aludir a la persona en cuya casa habría de celebrar su última cena. Quizás no quería que Judas supiera el nombre. Fíjese cómo ocurrió:

Al inicio de la pascua judía de ese año, los discípulos se acercaron al Maestro y le preguntaron dónde habrían de realizar el encuentro, como equipo.  Jesús les contestó: — Vayan a la ciudad, a casa de fulano, y denle este recado: “El Maestro dice: Mi hora está cerca y voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos. (Mateo 26:18).

El objetivo principal de este artículo es indicar que las voces aludidas se escriben con minúscula inicial, sin embargo, conviene recordar su valor semántico. Precisamente, iniciamos con la más empleada en el habla dominicana: fulano. Previo a la definición, el Diccionario de la lengua española explica como procedente del árabe hispánico “fulán”, que a su vez viene del árabe clásico “fulān”, que significa “este hombre”.

Se define así:  Usado para aludir a alguien cuyo nombre se ignora o no se quiere expresar. 2. Persona indeterminada o imaginaria. Tiene como sinónimos: tipo, sujeto, individuo, tío, menda, mengano, zutano, perengano, citano, esperancejo.

En unos casos, en   referencia a una persona determinada, se usa  en sentido despectivo. En femenino, fulana, se aplica a prostituta,  meretriz, puta, furcia, zorra, ramera.

En cuanto a /zutano/, el Diccionario lo relaciona con citano. La definición es:  Usado para aludir a alguien cuyo nombre se ignora o no se quiere expresar después de haber mencionado a otra u otras personas con palabras de igual indeterminación, como fulano o mengano. Sinónimos: fulano, mengano, perengano, citano.

La etimología de /mengano/ se explica de este modo: Quizá del árabe hispánico “man kán”, y este del árabe clásico  “man kān” que quiere decir “quien sea”. Definición: Voz que se usa en la misma acepción que fulano y zutano, pero siempre después del primero, y antes o después del segundo cuando se aplica a una tercera persona, ya sea existente, ya imaginaria.

De /perengano/, la publicación académica estima que “Quizá cruce de Pere o Pérez y mengano”. La definición es igual a las anteriores.

Para definir la voz /perencejo/, tan usada en el habla dominicana como fulano, el Diccionario académico refiere a /perengano/. Y agrega los sinónimos: perengano, fulano, mengano, zutano.

La Ortografía de la lengua española, también publicación oficial, en el capítulo referente al uso de mayúsculas y minúsculas, apunta lo siguiente:

“Términos como fulano, zutano, mengano, perengano o perencejo, empleados para aludir a personas de un modo genérico, o a individuos cuyo nombre se ignora o no se quiere expresar, se escriben, en general, con inicial minúscula: «Todos los días llega gente de los ejidos de por aquí con las mismas historias de siempre. A fulano lo mataron porque no quiso arrendar. A zutano lo mataron porque no quiso vender.

A perengano porque se había montado en la tierra de otro con su siembra» (Aguilar Golfo [Méx. 1986]). Se escriben con mayúscula solo si forman parte de una denominación genérica ficticia, con estructura de antropónimo (Fulano de Tal, un tal Fulano Fulánez): «Leí nombres desconocidos y títulos diferentes: Fulano de Tal, odontólogo, abogado, médico veterinario, médico cirujano, entomólogo» (Edwards Anfitrión [Chile 1987])”. (Ortografía de la lengua española, RAE-ASALE, 2010, Pág. 466)