Mortal y destructiva

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La conducta humana es un tema apasionante y misterioso como el universo mismo. Por eso cualquier intento o inquietud en tratar de desvelar sus secretos y potencializar nuestros dones suelen ser de mucho interés en nuestra búsqueda de quienes somos. Muchas veces nuestro peor enemigo y nuestro mayor aliado esta en nosotros mismo es cuestión descubrirlo. Oyendo una conferencia de uno de los mejores conferencistas motivacionales de esta época el mexicano Daniel Habif, quien tiene impactantes conferencias sobre liderazgo, emprendimiento, mente y espíritu, actitud, disciplina, visión y dominio propio.

La autocompasión es mortal y destructiva
El ha expresado que su fuente de sabiduría la encuentra en la palabra de Dios, y nos hace una reflexión sobre la Autocompasión, que queremos compartirla;
“Tienes miedo a emprender pero no tienes miedo a quedarte 40 años en el mismo trabajo viviendo en la quiebra personal y económica.

Muchos pasan por el valle del dolor o el miedo y en lugar de salir de ahí, deciden construir su residencia ahí, tu problema es que tocaste fondo y te quedaste a vivir en el.

El dolor no lastima, lastima tu resistencia a sufrir. No te resistas, aprende y confronta, no retrases más lo que sabes que tarde o temprano le llegará su hora. Levanta tu carpa y continúa el camino. La autocompasión es mortal y destructiva.

Hay un momento en la vida donde tienes que decir ¡YA BASTA! Ya he llorado lo suficiente, se acabo el luto y es tiempo de salir del ataúd. Sal ¡HOY! No será fácil pero valdrá la pena. Tú vida está hecha para tomar los más grandes riesgos profesionales que tú mente logre imaginar. Si no lo ves con tu ojos, créalo con tu boca y después hazlo con tus manos, conquístalo con tu alma y colonízalo en tu espíritu, ponlo en la voluntad del Rey y acciona.

Da el primer paso y ya no te detengas. Deja de pensar en lo que conseguirás y comienza a pensar en quien te convertirás cuando dejes de quejarte de todo y lo comiences a dar todo.

No es lo que logras, es en quien logras convertirte. A pesar de la incertidumbre, a pesar de tus miedos, a pesar de la pobreza. Es en quien te vas a convertir después de estos retos. Vas a ver a esta persona crecer cuando te atrevas, cuando te atrevas a hacerlo todo y a entregarlo todo, deja la autocompasión porque no sirve de nada, la autocompasión es estéril.

Has sonar tu trompeta, levántate, ve a la batalla, corre la carrera, no importa el lugar en el que llegues, lo importante es que la termines.
Dios está contigo”.