Editorial Opinión

Ni fortuitos ni aislados

Ni fortuitos ni aislados

Con el asesinato a balazos antier del segundo teniente Fernando Pérez Berigüete cuando regresaba a su casa después de participar en el desfile militar en la avenida George Washington, suman dos los oficiales del Ejército ultimados por antisociales en seis días con fines de sustraerles sus armas de reglamento.

Sin importar si ambos crímenes se definen como casos fortuitos o aislados, hay razones para encender la alarma publica por tales sucesos que matizan un escenario de rebrote de la criminalidad, porque también civiles han muerto a manos de forajidos.

El otro militar asesinado por delincuentes fue el teniente coronel Enrique Porte Díaz, ultimado el 21 de este mes durante un asalto en el sector de Manoguayabo, Santo Domingo Norte, quien al igual que su compañero de armas se dirigía a su hogar cuando aconteció la tragedia.

Los individuos que mataron al teniente Pérez Berigüete viajaban en una motocicleta con la que chocaron por detrás el vehículo en el que viajaba el militar y cuando este se detuvo la emprendieron a balazos, en el sector Villa Liberación, Santo Domingo Este.

Otro militar, el sargento del Ejército Bartolo Familia Solís, de 31 años, murió el 11 de febrero a causa de la herida de bala que le produjo uno de dos individuos presuntamente haitianos, en un puesto de chequeo fronterizo en Dajabón, quienes lo despojaron de su arma y huyeron en una motocicleta.

En informe ante las cámaras legislativas, el presidente Luis Abinader afirmó que durante 2023 la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes fue de 11.5%, un 1.7% menor que la registrada el año pasado, cifra que no alcanza para desalojar la percepción ciudadania de que la criminalidad avanza en vez de retroceder.

En los tres casos de militares muertos a balazos, los homicidas despojaron de sus armas a las víctimas, lo que indica que el móvil de esos crímenes no se compara con el de un robo callejero, sino asesinatos perpetrados por grupos vandálicos.

Al Ministerio Publico y a la Policía Nacional le corresponde movilizar cielo y tierra para apresar a los asesinos de esos tres militares, así como esclarecer otros casos similares acaecidos en las últimas semanas, antes de que lo que ya se percibe como rebrote de delincuencia y criminalidad se convierta en realidad comprobada en cotidianos asesinatos, asaltos, atracos y sicariatos.

El Nacional

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