Porque: Somos tan fuertes como la moralidad y la ética nos sostengan
El hombre mediocre, aquel cuya moralidad se puede sostener en la punta de una aguja, normalmente se descubre él mismo cuando trata de minimizar la grandeza de un hombre con moral. Quizás ellos no sean del todo culpables por sus debilidades y todo sea culpa de los tiempos y la degradación progresiva de la ética.
La política ha sido, sin duda alguna, la profesión que ha sido más afectada por el ataque despiadado de los hombres de limitados pensamientos. Son aquellos que padecen de la incapacidad para controlar o siquiera emparejar sus ambiciones con sus capacidades morales.
Te puede interesar: De sindicalizar y despolitizar para acabar con la deseducación
Por eso, es por lo que notamos como su mayor cualidad es, precisamente, hacer que lo fácil parezca imposible, como ese de hacer coincidir el manejo del costo de los combustibles con la real economía, influidos, quizás, por unos buitres especialistas en economía que no pegan una con sus teorías que, por lo regular, solo dejan beneficios seguros para sus asesorías.
Es lo mismo que podríamos decir de manera simple, pero, que para los políticos resulta, al parecer, algo complejo y es, que el problema no es precisamente la falta de recursos, si no, la falta de liderazgo honrado para administrarlos. Hemos llegado a un estado tal, que, si al menos aparentas ser un buen hombre en cuanto a tus pensamientos, ideas y accionar, lo mejor es tratar de disimularlo u ocultarlos para no caer en la mira de los contrarios a ti, ya que te etiquetan como una amenaza para sus viles acciones.
El engaño bien argumentado, pareciese ser la norma. Consideramos que por esto es por lo que tenemos leyes que controlan y castigan hasta el estornudar. En este momento, podríamos mencionar numerosas estrategias ideadas por varios políticos para justificar el uso y distribución de fondos públicos. Digamos, por ejemplo, sobre la creación de la famosa maquina manipuladora de los famosos concursos creados para el supuesto fin de hacerlos a todos más transparentes.
Porque, ponerse a nombrar todas y cada una de estas acciones “transparentadas”, más que una comedia, parecería una indigna tragedia. Pero, además, qué podemos decir de nuestra manifiesta capacidad o memoria como nación para el olvido, nada, simplemente algo peor que si padeciese Alzheimer, ya que, definitivamente, del trabalenguas o manipulación descarada -hace tiempo-, del precio de los combustibles, lo mejor es hacer silencio ante una posible represión por parte de esa claque de “empresarios” y los adláteres que ellos mismos colocan dentro de la maquinaria del Estado.
Y esto que decimos no puede catalogarse como difamación si no, como un acto de rebeldía ante la impunidad y la manipulación de la verdad, donde se gastan miles de millones para confundir, engañar y manipular la voluntad de quienes si tienen la capacidad para saber cuándo tratan de engañarlo, principalmente cuando se habla del accionar corrupto del clientelismo político.
A tanto manipulado olvido hemos llegado, que nos atreveríamos -pero no lo vamos a hacer-, a cuestionar; ¿Cuántos “tecatos”, narcos, lavadores, “emprendedores”, riferos y faranduleros han logrado coronar el ciclo al que aspiran los narcos y, sobre todo, los manipuladores de contratos, donde antes de salir la publicación en muchos casos, ya se conoce quien o quienes son los ganadores, si, nos referimos a llegar a ser “Onorables” regidores y demás yerbas? ¿Cuántos han llegado a coronar?
Y, como somos tan olvidadizos, por favor, no dejar fuera a los de reciente muerte que llegaron por demás a ser héroes, igualmente, a aquellos que tengan o no visa norteamericana y que con su dinero han arreglado ese problema, si, esos mismos que por igual han hecho desaparecer hasta sus historiales y que continúan siendo “bondadosos” repartiendo ¿su bien ganado dinero? ¡Sí señor!
Rafael R. Ramírez Ferreira rafaelelpiloto1@hotmail.com

