Ante el reclamo de la presidenta Claudia Sheinbaum, para que Estados Unidos explique la presencia en México de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que fallecieron durante un operativo antidrogas, la fiscalía de Nueva York pidió la extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, acusado de narcotráfico.
Los agentes estadounidenses fallecieron en un accidente de tránsito el 18 de abril, mientras participaban en un operativo para desmantelar un narco laboratorio sin consentimiento del gobierno mexicano, según consta en una carta que la mandataria envió a Washington, en la que exigió una explicación de lo que consideró violación de soberanía.
Diez días después, el Departamento de Estado remitió a México un pedido de extradición contra el gobernador Rocha Moya y otros ocho funcionarios, incluido un alcalde y un senador, situación que ha puesto en mayor tensión las ya difíciles relaciones méxico- estadounidenses.
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Es difícil precisar si ese expediente por complicidad con el cártel de Sinaloa instrumentado a Rocha Moya, cercano al expresidente José Manuel López Obrador y a la actual mandataria mexicana solo coincide con la queja externada por Sheinbaum o se trata de una respuesta a la reprimenda mexicana.
La Casa Blanca admitió que los agentes de la CIA actuaban encubiertos en el estado de Chihuahua, limítrofe con Nuevo México y Texas, sin el conocimiento del gobierno federal mexicano, pero al oeste esa demarcación limita con Sonora, donde es gobernador el requerido Rocha Moya.
La justicia estadounidense pide la extradición de expresidentes, ministros legisladores y otros altos funcionarios de naciones del continente, pero sería la primera vez que reclama procesar por narcotráfico a un gobernador perteneciente al partido de gobierno en México.
Sheinbaum ha reclamado a Estados Unidos “pruebas contundentes e irrefutables”, al advertir que “no vamos a cubrir a nadie que haya cometido un delito, pero si no hay pruebas claras, el objetivo (de la acusación) es político”, lo que obliga a pensar que la mandataria no atenderá ese requerimiento.
Estados Unidos montó un operativo de captura contra el presidente venezolano Nicolás Maduro, a quien apresó junto a su esposa y los trasladó a Nueva York para ser procesados por narcotráfico, y el 20 de diciembre de 1989 invadió a Panamá para apresar al presidente Manuel Antonio Noriega, por los mismos cargo. Ojala que esa fatídica receta no se aplique en México.

