Opinión Editorial

Los trabajadores

Los trabajadores

El Día Internacional del Trabajo se conmemora hoy en recuerdo de la jornada de represión policial contra una protesta obrera en la fábrica McCormick, en Chicago, Estados Unidos, que tuvo saldo de varios trabajadores muertos, y los incidentes del día siguiente en una plaza pública donde murieron siete policías.

Esa ola de violencia que precedió a la huelga general del 1 de mayo de 1886, en reclamo de jornada laboral de ocho horas conllevó al apresamiento de ocho dirigentes sindicales, cinco de los cuales fueron condenados a muerte, proclamados luego como “Mártires de Chicago”.

La efeméride sorprende a la clase obrera dominicana sin lograr todavía la aprobación de un nuevo Código de Trabajo, cuyo texto, que habría sido consensuado con el sector patronal, sigue empantanado en el Congreso, pese a la solicitud del liderazgo sindical para que el presidente Luis Abinader “envié una señal” de aprobación a las cámaras legislativas.

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A pesar de que estadísticas oficiales sitúan la tasa de desempleo en 4.9 %, si se suma el subempleo ascendería a 9.2 %, a lo que se agrega la informalidad laboral (54 %) y el desempleo entre jóvenes (15 %), según el cálculo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de que es tres veces mayor.

A octubre de 2025 apenas 779,686 jóvenes entre 18 a 30 años cotizan en la Tesorería de la Seguridad Social, lo que habla por sí solo del pronunciado desempleo juvenil, un flagelo que debería ser afrontado por el Gobierno y el sector empleador con firmeza o determinación.

Un informe oficial señala que en 2025 el avance en ocupación se concentró principalmente en las mujeres, pero la población femenina aun carga con un 23.6 % de menos empleos que los obtenidos por los hombres, lo que refleja que prevalece un preocupante nivel de discrimen de género en el acceso a las fuentes de trabajo.

La libertad sindical y el derecho a huelga o reclamos laborales, aunque figuran de manera destacada en la Constitución, en la práctica es un eufemismo porque la mayoría de los sindicatos son de papel con el único propósito de llenar planillas en centrales sindicales infuncionales, cuyo liderazgo data de más de medio siglo.

La clase obrera dominicana aspira a la aprobación definitiva del nuevo Código Laboral, a que se reduzca sustancialmente el empleo informal, a mayor acceso de la juventud y a las mujeres al trabajo, a la plena libertad sindical y, obviamente a la garantía de salario justo. ¡Obreros del mundo, uníos!

El Nacional

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