Editorial

Ojo del huracán

Ojo del huracán

Ojo del huracán

República Dominicana inicia el 2022 con el desafío de contener la pandemia de la covid-19 que, cuando se creía debilitada o en extinción, ha mutado a una variante de rápido contagio que en el menor de los casos es capaz de forzar un ausentismo laboral capaz de volver a lacerar gravemente la economía mundial.

La cantidad de contagiados, que oscilaba entre algunos centenares de personas, se incrementó el domingo a 2,026, conforme a un reporte de Salud Pública, aunque el número sería aún mayor si se aumentaran las pruebas de detección, aunque ya  la positividad diaria supera el 37%.

Ómicron, variante del coronavirus, ha demostrado tener una peligrosidad menor que otras mutaciones, pero su vertiginosa propagación  ha causado la reducción de cadenas de productividad, comercio y suspensión de miles de vuelos en todo el mundo por falta de personal a causa de los contagios.

En apenas un mes, ómicron está literalmente a punto de  conquistar al planeta  en su condición del virus de mayor propagación de la historia, y a punto de retrotraer las economías de Estados Unidos y Europa a tiempos de crisis pandémica que se creían en vía de superarse.

La economía dominicana, que concluyó 2021 con cifras muy positivas, estaría de nuevo en el ojo del huracán a causa del expansivo rebrote de la pandemia que, por el elevado número de infectados, amenazaría con hacer colapsar el sistema hospitalario y al andamiaje productivo a causa del ausentismo laboral.

En Estados Unidos ya se habla de caos sanitario, con la cifra ayer de más de 400 mil contagios, en una espiral de infección que parece no tener techo dado que la variante ómicron se propaga más rápido que el sarampión.

El nuevo escenario de batalla contra el coronavirus reclama de eficiencia oficial, unidad política, solidaridad empresarial y académica, sensatez religiosa y responsabilidad ciudadana porque la victoria  sanitaria requiere del concurso de todos los sectores de la sociedad, incluidos los que promueven la fe cristiana.

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Sin descartar ninguna medida razonable, el Gobierno debería centrar todo su esfuerzo en resguardar la salud colectiva y la estabilidad de la economía ante  el nuevo reto pandémico que representa el ómicron, que en menos de un  mes ha  subyugado al mundo y retrotraído la pandemia  a sus peores momentos.

El Nacional

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