Editorial

Orden de los factores

Orden de los factores

En el reinicio ayer del diálogo nacional ante el Consejo Económico y Social, al que asistió el presidente Luis Abinader, el Gobierno presentó su propuesta para una reforma constitucional que impactaría sobre las altas cortes, el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) y la Procuraduría General de la República.
Con ese planteamiento el Poder Ejecutivo comienza a dar cumplimiento al reclamo de los partidos políticos de oposición de que presente por escrito sus opiniones sobre el legajo de reformas institucionales que serán discutidas en ese foro.

Aunque no está claro si lo expuesto por el consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Antoliano Peralta, debería tener prioridad para iniciar los debates entre los participantes en esa jornada dialogante, puede decirse que se ha ofrecido tela por donde cortar.

La propuesta de reforma a la Carta Magna incluye excluir al procurador general de su membresía en el CNM, que reduciría su nómina a siete miembros, además de fijar sus reuniones ordinarias cada tres años y extraordinariamente cuantas veces sea convocado por su titular o el conjunto de los representantes del Poder Legislativo.
Se plantea cambiar el nombre de Procurador General por el de Fiscal General de la República, y despojarlo de sus atribuciones de formular políticas del Estado contra criminalidad y administración del sistema penitenciario, lo que sería transferido a otra institución estatal.

También se propone que los jueces de altas cortes sean designados por períodos únicos de nueve años y los plenos renovados cada tres años, igual que la presidencia, además de incluir como requisito que los postulantes no figuren inscritos en partidos políticos durante los últimos cinco años ni realizado actividades proselitistas notables.
Aunque el orden de los factores no debería alterar el producto, sería más saludable que el diálogo iniciara por temas más urgentes como por ejemplo el pacto fiscal, la reforma a la Seguridad Social o al Código Laboral.

Aun así, el compromiso mayor del Gobierno, partidos, gremios empresariales y sindicales debería ser el de preservar ese espacio de diálogo, convertirlo en un instrumento idóneo y efectivo para consensuar la agenda de urgencias nacionales, en el entendido de que por la chimenea de ese escenario debe salir humo blanco como forma de evitar una humareda en la Plaza de la Bandera.

El Nacional

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