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Orto-escritura

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Manatíes, ajíes y otros plurales así

Un domingo de diciembre pasado vi y escuché a Orlando Jorge Mera, el ministro de Medio Ambiente, en su programa Líderes, cuando hablaba con dos damas extranjeras acerca de Pepe, Lupita y Juanita, animales marinos mantenidos, por necesidad, en cautiverio y que meses atrás habían sido devueltos a su hábitat natural: el mar.

Conversaban en torno a tres manatíes. Guardaré la emoción que viví al oír a estas personas hablar con tanto amor y sapiencia de estos seres no humanos.  Me he quedado con un detalle gramatical muy digno de hacer notar. Como eran tres los mamíferos liberados, siempre fueron mencionados en plural.

En cada caso, Jorge Mera empleó la forma que agrega -es a la palabra base: “Los manatíes necesitan cercanía de agua dulce”. “Los tres manatíes tomaron rumbos diferentes al ser liberados”. En tanto, su interlocutora Rita Sellares, de apariencia española, optó constantemente por el plural terminado en -s: “De los tres manatís, Pepe era el más inquieto”. “Nos satisface que los manatís hayan vuelto al mar”.

Cada hablante mantuvo firmeza respecto del plural empleado para el sustantivo manatí. Orlando no titubeó porque su interlocutora fuera una extranjera ni la señora Sellares cambió porque estuviera ante la máxima autoridad medioambiental de la República Dominicana.

En la escuela primaria Lucas Guibbes, de Miches, enseñaban inexorablemente que el plural de ají es ajíes. Aunque no mencionaran ninguna otra palabra aguda terminada en las vocales débiles -í o ú. A Orlando Jorge Mera, quien estudió en un colegio mejor cualificado que mi escuela michera, también le enseñaron que como ají, manatí se pluraliza agregando  -es.

Debe apuntarse que las cosas no andan al garete en el manejo de la lengua española. Aunque sorprenda a muchos, se ha establecido que las palabras agudas terminadas en las vocales -í o ú, también forman su plural a partir de la colocación de la consonante /s/ en la última sílaba. Así podemos decir manatís como manatíes, ajís como ajíes.

Para no limitarnos a esos ejemplos, les agrego estos otros: el gentilicio catarí (natural de Catar) se pluraliza cataríes y catarís;  israelí, israelíes, israelís; alelí, alelíes, alelís; bisturí, bisturíes, bisturís; jabalí, jabalíes, jabalís; mabí, mabíes, mabís; lambí, lambíes, lambís.  Lambí es dominicanismo (molusco comestible que se aloja en un caracol) y también se sujeta a esta norma.

Lo mismo ocurre con las voces -sustantivos y adjetivos- que terminan en la vocal -ú acentuada.  Tenemos entonces: gurú, gurúes, gurús; bambú, bambúes, bambús; tabú, tabúes, tabús; hindú, hindúes, hindús; tiramisú, tiramisúes, tiramisús; menú, menúes, menús. En esta última palabra, es preferible menús.

¿Qué decir de las voces agudas terminadas en las vocales fuertes acentuadas? Para poner en plural las que terminan en á, é, ó basta con agregar la consonante /s/ a la palabra de que se trate. Mire estos ejemplos: papá, papás; mamá, mamás; sofá, sofás; bebé, bebés; café, cafés; carné, carnés; canapé, canapés; buró, burós; plató, platós; bungaló, bungalós.

Estos puntos de vista están respaldados por la Asociación de Academias de la Lengua Española, ASALE, que incluye a la RAE. Del “Libro de estilo de la lengua española” me permito citar el párrafo siguiente:

“b. En -í y en -ú. En general, forman el plural con -s o con -es (bisturíes o bisturís, esquíes o esquís, tabúes o tabús), pero en la lengua culta suele preferirse -es en muchos casos: israelíes, maníes, somalíes…Lo forman preferiblemente con -s, en cambio, algunas palabras de origen extranjero y otras propias de la lengua coloquial: pirulís, popurrís, champús, menús (también menúes en algunas zonas), tutús, vermús… Se forma con -es el plural del nombre sí: los síes. El de la nota si, por el contrario, es sis”. (Obra citada, 2018, literal 16, numeral b, pág. 27).

Rafael Peralta Romero

Rafael Peralta Romero