Opinión Voces y ecos

¿Pacto electoral para qué?

¿Pacto electoral para qué?

Rafael Peralta Romero

Si algún tema luce fuera de tiempo en la política dominicana actual ese es el de las posibles alianzas partidarias con miras a las elecciones de 2028. Del cuatrienio que discurre a partir de la juramentación del presidente Luis Abinader en 2024, apenas se han agotado dieciocho meses, es decir menos de la mitad.


Hablamos de que, para las elecciones presidenciales y legislativas, a efectuarse en mayo de 2028, faltan dos años y medio. Acuerdos concertados desde ahora corren riesgos de borrarse, conociéndose como se conoce, la condición mutante de nuestros actores políticos. Suelen ser dúctiles y maleables.

Análisis periodísticos refieren que la oposición está dista de realizar alianzas en 2028. Y eso se ve como un hecho preocupante que al parecer resta esperanzas. En nada afectará al proceso electoral ni la democracia sufrirá mínimo menoscabo porque las organizaciones políticas no concurran unidas a las elecciones.

El presidente del Partido de la Liberación Dominicana, Danilo Medina, lanzó a principio de semana una ristra de imprecaciones para advertir que su partido no participará en alianza que no encabece. Y dijo: “Todo el que quiera aliarse con nosotros es bienvenido, pero que nadie espere que el PLD lo va a apoyar”.
El exmandatario le cantó sus verdades a la gente de Fuerza del Pueblo, que lidera el expresidente Leonel Fernández, su antiguo compañero y ahora adversario.

El líder del grupo morado aprecia que los del verde quieren ascender al Gobierno usando al PLD como escalera. De hecho, subestiman a ese partido.

«Hay gente que anda soñando que va a ganar las elecciones, incluso vendiendo la falsa idea de que somos lo mismo y que terminaremos uniendo nuestras fuerzas con ellos”. Esta aseveración de Medina saca a flote viejas molestias que se tornan en obstáculos contra un posible pacto con el leonelismo.
La aparente preocupación por falta de acuerdos entre los partidos no se justifica.

En nuestro país la democracia anda más saludable que nunca. En tiempos pasados, el llamado a unidad para derrotar al partido de Gobierno fue tema recurrente. Los gobiernos antidemocráticos solo sirven para despertar en el pueblo el sentido de unidad.

Aquí funcionan tres fuerzas políticas que, a juzgar por la retórica de sus dirigentes, todas tres se consideran ganadoras de las próximas elecciones. De modo que las alianzas pueden ser un asunto secundario que cobraría gran valor si acaso se produjera un balotaje. En segunda vuelta electoral, los aliancistas se cotizarían mejor.