Las masacres de los últimos tiempos en Haití reflejan la magnitud de la conmovedora tragedia provocada por pandillas criminales que sufre la empobrecida nación.
Estados Unidos, la ONU y la comunidad internacional tienen que ver la realidad sin matices, sino con la crudeza que expresan los acontecimientos.
Ante el doloroso drama, el primer ministro Alix Didier Fils Aimé volvió a reclamar medidas rápidas y concretas contra las pandillas que además del régimen de terror hoy controlan puntos estratégicos del territorio.
La solución al problema de Haití no se reduce a la celebración de elecciones, sino que comienza con la eliminación de la violencia y la restauración de la seguridad, el orden y la gobernabilidad.
Fue lo que planteó Fils Aimé ante el Consejo de Seguridad de la ONU y bien cabe esperar que los compromisos que se han expresado se conviertan en realidad.

