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Paremos la plaga

Paremos la plaga

José Antonio Torres

Lo que pasó en Santiago, donde una turba de motociclistas asesinó al conductor de un camión es un hecho que debe llamar la atención de las autoridades que han permitido que está plaga de delincuentes se propague por todo el país, sin ningún tipo de control.

Debe haber sanciones ejemplares a los responsables del atroz crimen, a fin de evitar que acciones de este tipo se reproduzcan en el futuro.

Sin embargo, lo más terrible del vídeo sobre el hecho fue observar a personas grabando a un hombre moribundo clamando por ayuda. ¿Fue que los dominicanos perdimos los sentimientos, ese espíritu solidario que siempre nos caracterizó como sociedad?

¿Por qué convertir en un espectáculo para las redes sociales la muerte de un hombre de trabajo? ¿Por qué no aprovechar la facilidad que ofrece el celular para llamar al 9-1-1 o auxiliar presionando la herida con cualquier pedazo de trapo?

Nos estamos deshumanizando.

Sin embargo, hay que reconocer que, en República Dominicana, las motocicletas representan el principal medio de transporte y gran parte del parque vehicular, con más de 3.5 millones de unidades circulando, lo que constituye aproximadamente el 57% del total de vehículos. El sector enfrenta una severa falta de regulación, con solo 10,827 licencias de conducir motos emitidas, lo que indica que la gran mayoría opera sin la debida licencia, placa, seguro ni matricula.

Sin embargo, también es necesario reconocer que el motoconcho y otras modalidades de transporte en motocicleta cumplen una función económica y social importante. Para miles de personas, representa una fuente de sustento y una vía de acceso a oportunidades laborales. Por ello, cualquier intento de solución debe partir de un enfoque integral que combine regulación con inclusión.

Tal y como dice el ingeniero Rafael Sánchez Lluberes, la motocicleta puede seguir siendo parte de la solución. Pero, sin reglas claras y sin un sistema que garantice su cumplimiento, continuará siendo un factor determinante en una crisis vial que ya no admite postergaciones.

La sociedad no debe permitir que esta plaga, se conviertan en los dueños del país, como ocurrió en una época con los sindicatos de choferes.