Nació en 1947 en Río de Janeiro. Cuando descubrió su vocación de escritor, la intransigencia de su padre que quería que él fuera ingeniero para seguir la tradición familiar, unida a las influyentes lecturas de Henry Miller, provocaron en él una enorme rebeldía que su padre interpretó como síntoma de locura.
A los 17 años le internaron dos veces en un hospital psiquiátrico, donde fue sometido a varias sesiones de electroshock. Años más tarde en plena dictadura brasileña, sufrió cárcel y tortura junto a su mujer por espacio de una semana.
A partir de esta traumática experiencia Paulo declaró: “La cárcel fue la experiencia del odio, de la crueldad y de la impotencia total. Fue mil veces peor que el manicomio”.
Coelho empezó la carrera de derecho, aunque después la abandonó para dedicarse al teatro, al periodismo, y a la composición de letras para grandes nombres de la canción popular brasileña.
A los 20 años, su espíritu rebelde y su fascinación por lo prohibido le zambulleron de plano en el mundo de las drogas, un infierno que lo llevo al borde de la muerte y del que sobrevivió gracias a un instante de lucidez: “Un día entendí que el agua me iba a arrastrar para siempre. Fue entonces cuando decidí dar un salto a la tierra”.
Esta dura experiencia lo llevo a la siguiente reflexión: “La capacidad de saber reaccionar ante los propios instintos, y saber sacar partido de nuestro gran potencial”.
Este reconocido autor de libros de autoayuda que ha vendido mas de 100 millones de copias en 56 idiomas y en 150 países no oculta ni se avergüenza de su pasado: ”No he querido esperar a morir para que los biógrafos contaran de mi lo que yo había ocultado en vida. Ahora todos saben lo que he sido, de carne y hueso como todos. Así me siento en paz”.
Estoy hablando del autor de obras como: “El alquimista”; “El peregrino de Compostela” ; “La quinta montaña”; “Once minutos”; “El Zahir” y otros éxitos de librería.
Carmen Fernández, periodista especializada en autoayuda ha recopilado los trozos esenciales de la obra de Paulo Coehlo y están disponibles para mis lectores en la página
www.psicologiapractica.es .
Este artículo tiene por finalidad inculcar al personal sanitario ( psicólogos, psiquiatras y orientadores), que a partir de esta biografía, nunca debemos desmayar en invitar a nuestros pacientes a retomar el camino; a buscar un balance de sus vidas e inspirarlos, con metas de crecimiento y desarrollo personal.
Voy a concluir con dos frases del autor:
“Cuando estés lavando platos, da las gracias por tener platos que lavar; eso significa que en ellos hubo comida, que cuidaste o alimentaste a alguien… Piensa cuántos millones de personas en este momento no tienen nada que lavar o nadie a quien preparar la mesa. No hay nada de malo en hacer cosas simples.”
Y la otra:
“No te dejes oprimir por lo que piensan los demás, ya que dentro de algunos años, décadas o siglos, ese pensamiento cambiará. Vive ahora lo que la gente no vivirá hasta el futuro”
¡Bien Paulo!

