Cabo Rojo, Pedernales.– Los residentes de Pedernales se creyeron una gran vaina con el inicio del desarrollo turístico implementado por el presidente Luis Abinader, quien lo vende como la panacea de la región Sur, pero que termina convirtiéndose en beneficio para mexicanos, haitianos y grandes emporios extranjeros y dominicanos.
Desde el inicio de la construcción de los siete primeros hoteles en la zona denominada ahora “turística” y la remodelación en reingeniería del muelle de carga de bauxita y caliza en Cabo Rojo para cruceros, Pedernales ha recibido un duro golpe y una alta traición, debido a que los beneficios del desarrollo los reciben puertoplateños, mexicanos y haitianos en un 99.9 por ciento.
De acuerdo con lo planteado por las autoridades, los beneficios que dejarían a Pedernales y, por ende, a la región Sur la construcción de hoteles y el muelle de cruceros, han quedado del cielo a la tierra, porque los operadores del muelle, manejadores de instrumentos, músicos, artistas y hasta operadores de lanchas y choferes, la empresa ITM los trae en cada embarque desde Puerto Plata.
Según las quejas de los habitantes de Pedernales, la ITM no permite que se instale ningún servicio de transporte, taxis, ventas de manualidades, comidas, bebidas y otros servicios, porque hasta el transporte de buggies, lanchas, autobuses y otros servicios los manejan como empresa acaparadora de todos los bienes y servicios.
Construcción de hoteles
En la actualidad se construyen siete lotes de hoteles en Cabo Rojo, siendo el Iberostar el más avanzado, con 584 habitaciones de lujo, con más de un 99.9 por ciento de mano de obra haitiana; el porcentaje restante proviene de provincias de Santo Domingo y otros puntos del país, todo esto debido al bajo salario para el dominicano residente en esta frontera.
En torno al tema de los hoteles, la mayoría de los habitantes de Pedernales coincide en que la comunidad no recibirá ningún beneficio debido a la lejanía de las plazas hoteleras y a que no se le permite a un ciudadano de esta comunidad fronteriza instalarse o construir estructuras de servicios en la zona de influencia de Cabo Rojo. Por el contrario, las instalaciones existentes antes del inicio del desarrollo están amenazadas con órdenes de desalojo arbitrarias.
A la situación se suma el golpe que han recibido los ocupantes de predios, a quienes se les han vulnerado sus derechos sin que exista compensación o permuta, tal como es el caso de la parcela 215-A, adjudicada a emporios para la construcción de hoteles, carreteras, caminos y áreas verdes.
Lo mismo ocurre en la zona de Oviedo, donde se construye el Aeropuerto Internacional de Cabo Rojo y otras instalaciones, en las que se ha incumplido con los acuerdos de permutación a favor de propietarios que aún no han recibido nada que les garantice su estabilidad económica y social.
Cruceristas no dejan beneficio a Pedernales
Según las rutas diseñadas para el traslado de los cruceristas, los negociantes y prestadores de servicios de esta frontera no reciben visitas de los vacacionistas, porque el banquete que les prepara la ITM, empresa que opera el muelle de cruceros, les brinda todos los servicios en sus instalaciones, que a decir de los críticos locales, son patrimonio de los pedernalenses, quienes no han podido incursionar como ha prometido el Gobierno.
Este 2026 no marca ningún cambio en la estructura del desarrollo turístico de Pedernales si los manejadores del fideicomiso Pro-Pedernales no le dan un giro a las promesas de bonanza hechas por el Gobierno para los residentes de aquí y de la región Sur, las cuales, a cuatro años de proceso, aún no se han materializado.
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Avances viales y servicios
Cabe destacar que, en torno a la construcción de la autovía terrestre, la empresa constructora Andalar Internacional muestra avances significativos, a pesar de las limitaciones en los materiales base como el caliche. Existen minas con suficientes materiales, pero el Ministerio de Medio Ambiente mantiene sin otorgar los permisos, lo que constituye un atraso para la obra del Gobierno del presidente Luis Abinader.

