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Política del gran garrote

Política del gran garrote

Después de la muerte del mal o bien llamado “pacificador”, el dictador Lilís (Ulises Heureaux), el 26 de julio de 1999, el país entra en una etapa de inestabilidad: golpes de Estado, asesinatos de presidentes, revoluciones internas. Cada provincia tiene tres y cuatro caudillos, o sea, gobiernos locales bien armados y cada uno “jala para su lado”, desequilibrando el gobierno de la Nación.

Ese desorden generalizado trajo como consecuencia que Estados Unidos invadiera el país para defender sus intereses. Ya tenía el control de las aduanas cobrando viejas deudas. Grandes empresarios norteamericanos tenían propiedades en el país, como ingenios azucareros.

Invadieron el país en 1916 con la frase “América para los americanos”.
Sacaron un gran beneficio con la “Diplomacia del dólar”, pues como el mundo estaba en la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos pudo vender a buen precio el azúcar y otros productos de su colonia dominicana.

O sea, República Dominicana fue víctima de la llamada política del “Gran Garrote” de la potencia estadounidense, es decir, si no acepta mis condiciones te invado o te pongo un bloqueo comercial u otra sanción.

Pero, tras ocho años, las protestas internacionales y las revoluciones nacionalistas hicieron salir las tropas norteamericanas del país.

Con la salida del gobierno militar norteamericano, de 1916 a 1924, el país comienza la Tercera República: deja de ser una colonia de Estados Unidos y recupera su soberanía.

Sin embargo, fue de mal en peor con la salida de las tropas norteamericanas en 1924. Se inicia un período tortuoso por las debilidades institucionales: corrupción, nepotismo del primer gobierno democrático, el del general Horacio Vázquez.

Era un gobierno personalista: endiosan al Presidente diciendo que debía eternizarse en el poder y que “si no es Horacio, que entre el mar”. O comentaban que Horacio Vázquez era “la Virgen de la Altagracia con chiva, con barbas”.

Los desaciertos y manipulaciones de los horacistas para perpetuarse en el gobierno crearon descontento, lo que aprovechó Rafael Leónidas Trujillo para darle un golpe de Estado. El costo de la salida de los norteamericanos fue de mal en peor, fracasó el gobierno de Horacio Vázquez, lo que le causó al país una dolorosa dictadura trujillista de 31 años.

Con esto de que en Santo Domingo solo hay paz cuando está bajo una dictadura o las botas del invasor extranjero, hubo un funcionario de los gobiernos de Joaquín Balaguer que decía que República Dominicana es “nalga o fuete”.

Por: Roberto Valenzuela

El Nacional

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