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Potencial digital

Potencial digital

Alberto Taveras

(Google RD: Hub regional de inteligencia artificial)

La decisión de que Google instale en la República Dominicana un puerto internacional de intercambio digital marca un antes y un después en la inserción del país en la economía tecnológica global y en el despliegue de su potencial digital. No se trata solo de infraestructura física, sino de la puerta de entrada a una nueva etapa de desarrollo sustentada en datos, conectividad e inteligencia artificial.

El Decreto 113-26, firmado por el presidente Luis Abinader, declara esta iniciativa de alta prioridad nacional, enviando una señal clara a los inversionistas internacionales sobre la visión estratégica del país.

Los puertos digitales, equivalentes modernos de los puertos marítimos del comercio tradicional, permiten que el tráfico de datos, los servicios en la nube y el procesamiento de inteligencia artificial circulen con menor latencia y mayor seguridad, reduciendo costos y elevando la competitividad empresarial.

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Las cifras globales reflejan su importancia. De acuerdo con la consultora TeleGeography, más del 95 % del tráfico internacional de internet viaja por cables submarinos y centros de intercambio digital. Los países que concentran estos nodos, como Singapur, Irlanda y Países Bajos, han logrado atraer inversiones tecnológicas que multiplican su economía digital y generan empleos altamente calificados.

La República Dominicana puede replicar, a su escala, ese modelo. La presencia de Google implica demanda de energía confiable, talento especializado, marcos regulatorios modernos y nuevas oportunidades para sectores como ciberseguridad, telecomunicaciones, software y servicios financieros tecnológicos. Cada uno de estos elementos contribuye a elevar la productividad y a transformar el perfil laboral hacia ocupaciones de mayor valor agregado.

Más importante aún es la dimensión geopolítica del proyecto. Convertirse en punto de intercambio de inteligencia artificial entre América del Norte, Central y del Sur coloca al país en la ruta de las economías de altos ingresos, donde el crecimiento se sustenta en el conocimiento y la innovación.

La apuesta simultánea por la industria tecnológica, los semiconductores y las cadenas vinculadas a minerales estratégicos como las Tierras Raras sugiere una estrategia de diversificación productiva orientada al futuro.

Este puerto digital simboliza algo más que conectividad. Representa la transición de una economía receptora de tecnología a una capaz de participar en su producción, gestión y circulación regional. Si el impulso se acompaña de educación técnica, estabilidad normativa y planificación energética, la iniciativa podría convertirse en uno de los hitos económicos más relevantes de la década para la República Dominicana.