Presencia económica



¿Crecimiento con deudas?
A finales de 2018 la Comisión Económico para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo especializado del sistema de Naciones Unidas, proyectó un crecimiento económico de 1,7 por ciento para el cierre del 2019, pero en la actualidad la entidad ha optado por recortar sus pronósticos favorables al estimar el incremento del Producto Interno Bruto (PIB) regional en 1,3 por ciento.

¿Cuáles factores han gravitado en la reformulación del análisis sobre el desempeño de la economía latinoamericana y caribeña durante el 2019 por parte de la CEPAL? ¿Son consideraciones emocionales, al estilo de adivinadores a la usanza de la antigua Grecia? ¿O será que la economía mundial se ha estado enrareciendo en los últimos meses debido a conflictos comerciales y geopolíticos entre importantes actores de la economía mundial?

Así se expresa la CEPAL: “los principales riesgos para el desempeño económico de la región de cara al 2019 siguen siendo una menor tasa de crecimiento global, el bajo dinamismo del comercio mundial, y las condiciones financieras que enfrentan las economías emergentes (entiéndase los países más avanzados del mundo subdesarrollados).
Unido a la existencia de un descenso en el ritmo de la economía global debido a la guerra comercial librada entre Estados Unidos y China, acompañado de las sanciones unilaterales impuestas por la Administración Trump a Irán y Rusia, entre otros países. Al decaer un tanto la demanda de bienes y servicios “los precios de las materias primas también pueden verse impactados negativamente por un aumento de las restricciones comerciales”.

¿Un componente financiero como el incremento de la deuda externa podría incidir en el enfriamiento de la economía regional? ¿De cuál manera podría financiarse el crecimiento económico mediante el acceso a los mercados de bonos soberanos y a empréstitos concertados con organismos crediticiosmultilaterales al estilo Fondo Monetario Internacional (FMI) o, Banco Mundial (BM), entre otros?

Porque América Latina y el Caribe ha visto aumentar significativamente el endeudamiento público, pero en sentido regional, éste no ha impactado en el incremento del crecimiento económico. Aunque en algunos países, como la República Dominicana, sí se está registrando un aumento en el volumen del PIB muy por encima de la media regional…

Se podría afirmar que diseñar una estrategia para reducir los niveles de deuda e impulsar el crecimiento económico es una tarea compleja. Existe una propuesta que apunta a diseñar políticas financieras y económicas para administrar la deuda pública creciente y estimular la creación de más bienes y servicios o riqueza material.

Ningún país latinoamericano y caribeño dispone de los recursos financieros suficientes para impulsar sus planes de inversiones públicas y gasto sociales, por lo que su acceso a los mercados externos de capitales mediante las emisiones de bonos soberanos y la concertación de préstamos con instituciones crediticias multilaterales, tal como ya hemos explicado, son vías lógicas y necesarias para reducir los déficits presupuestales, dando paso a un mejor desempeño de la economía interna.