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Profesionales de enfermería

Profesionales de enfermería

Susi Pola

Hoy, 12 de mayo, se conmemora el Día Internacional de la Enfermería en la República Dominicana y a nivel mundial, recordando el nacimiento de Florence Nightingale, primera enfermera británica destacada por su servicio en la Guerra de Crimea -1853 al 1856- que profesionalizó la enfermería, convirtiéndola en una ciencia basada en el cuidado integral de la persona que padece.

Histórica y empíricamente está establecido en el imaginario que la enfermería es una profesión propia de mujeres por el rol de cuidadoras que la cultura patriarcal nos ha asignado de manera arbitraria, y ese reconocimiento está ligado al movimiento feminista reivindicativo, ya que, la enfermería anglosajona, nace como tal en plena campaña de liberación de la mujer, como bien dice la Dra. Carmen Chamizo Vega, asturiana española, historiadora de la enfermería moderna.

En nuestro país, la UNASED, Unión Nacional de Servicios de Enfermería Dominicana, decía en este mes de enero pasado que, sumando el sector público y privado, existen alrededor de 20 mil enfermeras, con personal mayormente femenino y solo el 18.9%, masculino, para un país de alrededor de once millones de habitantes y las plazas que se pierden, no se vuelven a cubrir.

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La presidenta de la UNASED informaba entonces, por ejemplo, cómo los puestos de 47 profesionales jubiladas en 2025 no habían sido ocupados aun asegurando como las licencias y vacaciones tampoco son cubiertas, al punto de que, “si se realizara una evaluación real y actualizada de las nóminas de enfermería, muchos hospitales quedarían prácticamente vacíos y sin personal suficiente para atender a la población”.

Sin embargo, y de acuerdo con el Foro Económico Mundial del año pasado, la enfermería se considera una de las profesiones del futuro, ocupando el puesto número 8 de los diez primeros, dentro de Informe sobre el Futuros del Empleo 2025”, ya que la demanda del personal de Enfermería no es solo para emergencias, también y sobre todo, para el cuidado permanente de las personas pacientes.

Los índices de sobrevivencia, actualmente en el mundo aluden a personas adultas mayores y con enfermedades crónicas haciendo que sea una carrera con amplias posibilidades, pero, existe poco atractivo en las personas jóvenes para abrir expectativas mejores en las universidades y la oferta de la carrera es limitada.

Además, está la eterna lucha de las condiciones laborales y ahí, como el caso nuestro, la conformación de una sociedad desigualitaria que atribuye la desvaloración de un trabajo al género se bloquea por (sin) razones discriminatorias patriarcales.

¡Qué sea día de reflexión!