Opinión Carta de los Lectores

Partidos y cuotas

Partidos y cuotas

Los partidos políticos son la columna básica de la democracia.  Sin el partidismo se estaría ante la presencia de la opinión única. Esta situación sería irregular y por todos los medios se debe evitar.

La anunciada medida de que se le recortara la cuota que se da a los partidos políticos debe mover a reflexión. No se entorpece la actividad de los partidos, más bien se le restringe la suma que reciben a cargo del presupuesto nacional vía la Junta Central Electoral.

Con el paso de los años, los partidos comenzaron a considerar como una obligación a que se le mantuviera la mesada, y muchos desconocieron las bases fundamentales de la entrega de la suma monetaria.

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A los partidos se les debe mantener la asignación presupuestal, pero deben estar obligados a entregar un inventario de como invierten el dinero. Originalmente se trataba de evitar que el sector partidario fuera corroído por la corrupción y en especial el narcotráfico.

Quitar en estos momentos la mitad de la suma asignada coloca a los partidos de la oposición en desventaja con el Partido Revolucionario Moderno, que es el bando oficialista. Desde el gobierno hay facilidades que pueden mitigar la reducción del golpe, por colocar en la mitad la subvención.

No se juega limpio quitando la mitad de la asignación a los partidos. La ayuda  debe continuar, pero manteniendo reglas verticales,  dando claras explicaciones sobre el mínimo centavo gastado.

Por desgracia es parte de  los vicios del sistema. Lo ideal es que desde el gobierno, con el dinero del pueblo, no se tenga que mantener en lo económico a los grupos partidistas. Es una costumbre, un pesado lastre que  en cualquier instante tendrá que ser actualizado, pero ahora no es el momento.

Transcurre un año que no es electoral. No se sabe el destino que los partidos darán a los fondos. Cuando se habla de buscar la unidad y consensuar pasos para acometer la crisis económica y social que en baja intensidad tiene el país, no es la hora de chocar de frente  oposición y gobierno.

Sin partidos políticos fuertes,  la democracia languidece.  Deben dejar de ser parasitarios y rémoras. La revisión de la suma a entregar a los  partidos divide el accionar político, y evita la realización de un gran encuentro unitario. En solitario nadie tiene  potestad de echar hacia adelante programas de desarrollo, por lo que para bien de la unidad y la democracia, cualquier medida de control de fondos debe quedar suspendida.

Manuel Hernández Villeta

El Nacional

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