Editorial

¿Quién miente?

¿Quién miente?

La Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) y la Asociación Dominicana de la Industria Eléctrica (ADIE) ofrecen versiones contradictorias sobre las causas de los prolongados apagones, lo que hace presumir que  alguien miente deliberadamente o cree posible tomarle el pelo a una agobiada e irritada población.

Al vicepresidente ejecutivo de la CDEEE, Rubén Jiménez Bichara, se le atribuye decir que  el suministro de energía  ha sido afectado por  una reducción significativa en la generación de electricidad, lo que ha impedido a las empresas  distribuidoras sostener su programa de demanda, calculado ayer al mediodía  en  dos mil 216 megavatios.

Esa versión  se contradice  con lo dicho por  el vicepresidente del sindicato que aglutina a las empresas generadoras, Milton Morrison, de que las interrupciones no son  por averías ni por  falta de pago, sino “por cuestiones administrativas”. Dijo que  sólo la planta Los Mina esta fuera de servicio y que la mayoría   tiene  combustible y está disponible para ingresar al sistema.

El licenciado Jiménez Bichara dijo que  la oferta  energética ayer al mediodía era de  mil 666 megavatios, equivalente al 75 por ciento de la demanda y que a esa hora no había  ninguna generación disponible para entrar en línea, pero Morrison  sostiene que  la mayoría de las plantas estaban  aptas para operar, pero  que el Centro de Control de Energía no  ha pedido que entren al sistema.

Las empresas generadoras no deberían  aspirar a que la CDEEE, que ya tiene pérdidas acumuladas por 600 millones de  dólares, acepte el ingreso al  sistema de energía suministrada por  plantas con altos costos de generación, como las tres unidades del  complejo Cogentrix, por lo que no es honrado decir que  esas  unidades están disponibles sin  señalar  el sacrificio financiero que supone su operación.

Aunque el vocero  de las empresas generadoras afirma que sólo la planta de Los Mina estaría fuera de servicio,  el vicepresidente de la CDEE ha dicho que  otras unidades  están averiadas, incluida Itabo I, y que  ayer al mediodía no había  generación disponible, según la lista de méritos que se relaciona con  el precio del megavatio.

Con los efectos devastadores que sobre la competitividad industrial y empresarial tiene la crisis eléctrica y los dolores de cabezas que causa a la ciudadanía, es más que suficiente para que  funcionarios o voceros  del sector generador intenten confundir o  tomar el pelo a la población  ante un problema tan serio.

Con drama de una oferta de generación eléctrica deficiente y cara, amparada en  contratos viles que  son causa principal de las transferencias anuales por más de mil 300 millones de dólares sólo para conjurar déficits del subsector eléctrico, no hay espacio para bromas pesadas, mentiras o medias verdades, porque lo mucho hasta Dios lo ve.

El Nacional

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