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Del Arzobispo

Otra filípica

La fuerza con que tronó el arzobispo metropolitano de Santo Domingo el Día del Poder Judicial sobre supuestos o reales vicios nacionales es para que se escuche con la más absoluta nitidez en todos los poderes del Estado. Monseñor Francisco Ozoria habló de la corrupción en la política, los vicios en la justicia, la xenofobia y el racismo como males que afectan a la nación y que impiden su desarrollo.

Como un estribillo que se repite, Ozoria citó la corrupción como el principal problema del ejercicio político.

Aunque desde el Ministerio Público el Gobierno ha defendido su lucha contra el enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias y otras prácticas nocivas, sermones como el del religioso contrastan con las supuestas reivindicaciones en la persecución de los males. Además de exhortar a que se aplique la justicia “como una réplica de la justicia divina”, Ozoria advirtió que uno de los grandes retos del sistema es la credibilidad.

La negación del derecho y el incumplimiento de las leyes tienen que eliminarse para acreditar la labor de los tribunales.

En el rosario de vicios que desglosó en su filípica, el religioso citó, como para que nadie se confunda, la justificación del poder mediante la fuerza, la tendencia a perpetuarse en el control de Estado, la xenofobia y el racismo.

Y si por casualidad alguien lo ignora vale recordar que esa descarga de monseñor Ozoria representa el sentir de amplios sectores que por distintos medios han reclamado castigo a la corrupción y la impunidad.