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Denuncia impropia

Sobre mafia

 

Todavía cuente con las pruebas más contundentes, denuncias de supuestas mafias carcelarias no encajan en el discurso de un líder político de la dimensión del empresario Luis Abinader.

Sin importar tampoco en que su afirmación sobre la utilización de presidiarios para cometer crímenes y actos delictivos haya sido reconocido en algún momento por las propias autoridades ni por más que sintonice con la percepción de la opinión pública.

Abinader, a quien varias encuestas sitúan como principal líder de oposición, tiene que hablar de soluciones y dejar las denuncias a otros dirigentes o a algún equipo.

Al margen del emplazamiento y el motivo que pudo tener el procurador general de la República, Jean Alain Rodríguez, para que aporte pruebas sobre la alegada mafia en el sistema penitenciario, el precandidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM) volvió a dejarse envolver en las redes del populismo.

Ya anteriormente había sido emplazado por la directora de Pasaportes a identificar la oficina consular de la que dijo habían desaparecido decenas de libretas del documento.

Abinader, considerado por un segmento del electorado como uno de los políticos más idóneos para dirigir un proceso de cambio, tiene que ponerse por encima de las nimiedades, al menos en la forma.

Al equipo de colaboradores que concurrió por ante la Procuraduría a sustentar la denuncia con una relación de casos le lucía más que a él hablar de las supuestas irregularidades, por más peligrosas que sean, en el régimen penitenciario.