La vicepresidenta Raquel Peña transmite un mensaje de sosiego al afirmar que el Gobierno está preparado para sortear cualesquiera fueran los efectos de la guerra en Medio Oriente.
Por lejanos que nos veamos geográficamente de la zona en conflicto, no significa que estamos exentos de sus repercusiones, sobre todo en el plano económico.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán puede impactar en los precios internacionales del petróleo, las cadenas de suministros y en la muy sensible industria turística.
Por temor a la escalada de una ola terrorista, la gente puede abstenerse de abordar aviones o cruceros con fines comerciales o turísticos.
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Tranquiliza que el Gobierno haya contemplado todos los escenarios, como dijo la vicepresidenta de la República, para prevenir o amortiguar el impacto de una guerra que genera mucha incertidumbre.

