Recordando a Bosch



El profesor Juan Bosch fue elegido presidente constitucional de la república el 20 de diciembre de 1962. Y tomó juramentación del cargo el 27 de febrero de 1963. Lamentablemente, fue derrocado siete meses después.

Días más tarde, el 30 de septiembre, el periódico The Miami Herald publicó un editorial que tituló: “El legado del honrado Juan”. En sus dos primeros párrafos se lee lo siguiente:

“Cualquiera que sea el caso –a favor o en contra- de Bosch, él no salió del país como han hecho muchos hombres fuertes de América Latina: con el tesoro público en su maletín… El Presidente dominicano salió de Santo Domingo sin un centavo, dejando tras sí una cuenta bancaria de $101.04 para pagar a sus acreedores. Una tienda de muebles reclamó el mobiliario de su casa”.

“Bosch se encuentra en la bancarrota, mas no así los Trujillo, los Batista, los Pérez Jiménez y una legión de otros caudillos largos de uñas que han aparecido en el curso de los años… Se ha dicho que los latinoamericanos toleran y hasta excusan la sustracción de fondos públicos, pero en los años recientes ha habido para dudar de que esa actitud sea corriente. El espíritu que dio origen a la Alianza para el Progreso desalienta la corrupción. De don Juan podría decirse lo que se dijo de Thomas Jeferson: “deja el cargo con las manos tan limpias como vacías”.

Nunca será suficiente hablar acerca del comportamiento ético y transparente del profesor Juan Bosch si como servidores públicos se hace todo lo contrario.