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Reflexión

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Pudo tratarse de un caso fortuito, pero en un momento en que la Policía está bajo fuego incesante por los crímenes de sus agentes el suceso ocurrido en Santiago es otra nota que demanda la más urgente depuración del cuerpo. Un integrante de una patrulla mató de un balazo a un joven cuando perseguía a un supuesto delincuente.

El suceso en que Pedro Antonio Guzmán, de 26 años, encontró la muerte puede corresponderse con la realidad, pero aun así no despeja la interrogante sobre la necesidad que tenía el agente Bladimir de la Rosa Valdez de perseguir a tiros al supuesto malhechor.

Guzmán se desplazaba en una motocicleta con una hermana suya que resultó ilesa. La Policía informó que suspendió al raso y lo puso a disposición de la justicia. Sin embargo, deja mucho que desear que la Policía insista en métodos tan inapropiados para combatir el crimen.

El Nacional

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