Sufro pues me acomplejo…
Por César Mella
(cesarm2@codetel.net.do)
Muchos seres humanos sufren por supuestos defectos que incorporan como ideas o imágenes distorsionadas de sí mismos y que devienen en verdaderos obstáculos para su crecimiento y desarrollo.
Carl Gustav Jung pensaba que muchas de estas imágenes estaban clavadas en el inconsciente y se generaban en experiencias infantiles desagradables.
En nuestro medio muchos padres les inculcan desde pequeños ideas a sus hijos con denotativos: enano, orejón, narizón, bruto.
Cada uno tiene un patrón de perfección ideal de él y de su vida, pero miles de personas sienten que ni siquiera se acercan a lo que quieren o quisieran ser.
Solo para divulgación popular y sin entrar en profundidades del mundo de la psicología científica, les presento algunas situaciones y breves consejos:
Acomplejada por tu físico
Más frecuente en mujeres. Bajita, tetona, piernas delgadas, sin nalgas, nariz fea, pelo malo e infinidad de cuantas condiciones usted pueda imaginar.
Mírate al espejo y ponle un valor agregado a todo esto. Eres inteligente; excelente en tu trabajo; diestra como amante, a más de que las modernas tecnologías hacen de cualquier monstruo un verdadero ángel.
Me siento inferior
“No puedo hacer nada, soy bruto, las cosas me salen mal, soy torpe” y cuantas cosas nos podamos imaginar.
Como tu temor es al fracaso, piensa: “Yo no tengo que gustarle a todo el mundo, soy como la generalidad, un equilibrio de virtudes y defectos. Amplía las primeras y las segundas, si son reales, trabájalas con autoayuda o con un profesional del área.
Complejo de superioridad
Es una forma de inseguridad. El sujeto busca aceptación. Es rígido. No escucha a los demás, solo piensa en sí mismo.
¿Qué te puede ayudar? Saber que equivocarse no es un delito, aprende de tus errores, trata de ser transparente y gánate a los demás en base a servicio y la búsqueda honesta de aprecio.
“Dime de que intentas ostentar y sé de qué adoleces”, dice el pueblo.
Complejo de culpa
Muy sensibles a las críticas, autoexigentes, hipersensibles y “se tiran lo de ellos y lo de los demás arriba”.
No seas una esponja; toma y deja y “suelta en banda” muchas de tus ataduras que te crean culpas innecesarias.
Complejo de Munchausen(*)
Son fabuladores, esconden sus limitaciones inventando historias en donde ellos son los héroes.
Es una lástima, pues este sujeto tiene un montón de cualidades por las cuales ser amado y aceptado, pero… nos las usa.
En el caso de las damas “no salen del diván de un cirujano estético”.
Me he nutrido de la publicación española Psicología Positiva para este resumen y debo decirles que en manos de un buen psicólogo(a), el primer paso es reconocer algún desbalance en su forma de ser o de actuar o de auto percibirse, busque sus raíces, decida superarlas y asuma los consejos, que de seguro le serán de utilidad para “no querer aparentar lo que usted. realmente no es”…
(*) Barón de la nobleza que se alistó en el Ejército ruso y al regresar de la Guerra “inventó” un cortejo de signos y síntomas de enfermedades que realmente no padeció. La Psiquiatria acuñó el término para varias entidades.

