Un ataque militar de Estados Unidos y aliados contra Siria se define en Washington como inminente, que sería mediante bombardeos de misiles guiados Tomahawk lanzados desde destructores y submarinos en el mar Mediterráneo con el propósito de destruir más de cincuenta objetivos militares, una acción desproporcionada que colocaría a Medio Oriente en riesgo de una crisis sin precedentes.
El presidente Barack Obama ha consultado ya a 88 líderes mundiales a quienes les habría comunicado su decisión de ordenar represalia contra Damasco por el empleo de armas químicas letales contra la población civil, pero la ofensiva militar no cuenta con el val de Naciones Unidas (ONU) ni mucho menos de su Consejo de Seguridad.
Los 14 embajadores de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) fueron convocados a una sesión de urgencia hoy para abordar la crisis de Siria, señal de que es inminente el inicio de los bombardeos que podrían alcanzar enormes almacenes de armas químicas en territorio de esa nación y provocar un holocausto ambiental.
Siria ha advertido que resistiría una posible intervención militar o bombardeo contra su territorio, lo que amplía el temor de que el conflicto se extienda hasta sus vecinos de Irak, Irán, Turquía o Israel, además de que Rusia exigiría mantener control sobre una base militar en la zona que define como estratégica para su seguridad interior.
El sólo anuncio del Pentágono sobre una acción militar a gran escala contra Siria provocó hoy el desplome de casi todos los mercados bursátiles, incluido el principal indicador estadounidense (Dow Jones), así como un incremento inusitado en los precios internacionales del petróleo, tanto en su referencia Brench (110 dólares el barril), como de Nueva York (108 dólares), lo que significaría un nuevo obstáculo en los afanes de recuperación de la economía mundial.
Una decisión unilateral de Washington de atacar a Siria consolidaría el criterio generalizado de que Naciones Unidas (ONU) no sirve para nada y de que el Consejo de Seguridad no tiene autoridad alguna que no sea la que se deriva de las cañoneras, porque ese organismo de factura mundial no ha logrado siquiera impedir masacres perpetradas en Oriente Medio y África.
La cruenta guerra civil en Siria ha causado ya más de cien mil muertos y el desplazamiento de millones de personas, incluido un millón de niños, escenario de tragedia que se agravará con los posibles bombardeos de Estados Unidos sobre su territorio, que probablemente sea convertido en lo que es hoy Libia, una nación destrozada convertida en sociedad tribal.
El motivo principal del anunciado ataque militar contra Siria, quizás no sea el uso genocida de gas letal contra la población civil, sino que en el subsuelo de la zona se almacena el 65 por ciento de la reserva mundial de petróleo y gas, la misma razón por la cual Estados Unidos y aliados invadieron a Irak, con saldo de más de un millón de muertos.
