Tragedia y teatro

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Un tribunal ha impuesto tres meses de prisión preventiva a un general y a un coronel de la Policía Nacional acusados de abuso sexual contra una menor, drama social y humano que alimenta a circos del morbo en redes sociales.

Se cuentan por decenas las niñas y adolescentes que han sido o son objeto de violación o maltrato sexual, pero a la sociedad se le encrespan los pelos solo cuando la notoriedad acompaña a los presuntos violadores.

Vale la pena recordar la trágica historia de Emely Peguero, por cuyo asesinato fue condenado a 30 años su novio Marlon Martínez y a dos años de reclusión a su madre, Marlyn Martínez, por ocultar el cadáver de la menor, un suceso que consternó a la colectividad nacional, pero que no escapó del circo mediático.

No pasará mucho tiempo sin que las redes sociales acojan otro drama o tragedia que involucre a una menor abusada y a algún abusador notorio, pero otros muchos casos similares no tendrán repercusión mediática porque la víctima y el victimario carecen de currículo social para poder encender las luces del teatro.

La historia de los dos oficiales superiores recorre diversas tuberías digitales, donde adquiere tintes diferentes, tales como la que afirma que a los oficiales superiores les tendieron una trampa o la versión atribuida a la madre de la menor, de que uno de los presuntos agresores es un ángel y el otro, satanás.

Tan degradante ha sido el tratamiento dado a esta triste e indignante historia, que por las redes sociales se pasea una foto de la víctima que procura destacar sus cualidades físicas y no el hecho de que ha sido abusada sexualmente.

Lo que debería denunciarse a través de todos los portales y en la prensa convencional es que el Código de Protección a Niñas, Niños y Adolescentes es menos que letra muerta; que las maternidades públicas están repletas de niñas convertidas en madres por vía de violaciones sexuales.

Se pretende obviar que el menor carece de consentimiento jurídico, por lo que todo ayuntamiento carnal con un adulto se tipifica como violación. El Ministerio Público es por ley tutor de los menores, por lo que simplemente tiene que cumplir con ese rol.