Como signo de la transformación y modernización impuestos por los nuevos tiempos la irrupción del recurso digital en el sistema digital merece la bienvenida. Más todavía si no lo hace como moda, sino como contribución a agilizar y abaratar los procesos judiciales.
La acogida que según el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Luis Henry Molina, ha tenido la digitalización de la justicia plantea sus reflexiones.
Los usuarios del sistema y la misma sociedad demandan una justicia menos burocratizada y morosa, sino más transparente y eficiente.
Múltiples trámites, sobre todo administrativos, se pueden obviar a través de la tecnología, pero es necesario derribar otros obstáculos para generar confianza en la justicia.
Sentencias contradictorias y la tediosa demora de procesos, sobre todo relacionados con escándalos de corrupción, ensombrecen la confianza en la justicia.
Si se acompaña de la agilización de los procesos con el más estricto apego a las leyes, la modernización del sistema a través de la tecnología tiene una acogida más significativa.
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Es un gran paso que se hayan emitido más de cinco millones de documentos electrónicos y que más de 33 mil personas usen la justicia digital, pero sin que se obvie el desafío de avanzar más en la eficiencia del régimen.

