Xiomara Rodríguez volvió a evidenciar la amplia paleta interpretativa que tiene para dar vida a textos dramatúrgicos en los que cursan el humor negro, la creatividad caribeña y un claro mensaje social sobre la subvaloración de las mujeres y el discrimen racial.
“Una taza de té para una mujer casada”, con texto del dramaturgo cubano Eugenio Hernández (que se caracteriza por una textualidad que ahonda en las raíces de la cultura popular y sus estigmas), dirigido el montaje por la puertorriqueña Alina Marrero (invitada del FITE), la dominicana Xiomara Rodríguez encarna una mulata sub-estimada por su marido, un negro que prefirió cambiarse su nombre por uno yugoslavo y que le pide ponerse una peluca rubia para hacer el amor, como expresión de rechazo cultural a sí mismo.
La pieza, producto de una mezcla de artistas del Caribe, fue el plato escénico exquisito que generó un torrente de risas a partir de un trabajo histriónico que lleva a Rodríguez a jugar con el público, rompiendo la llamada “cuarta pared”, a cantar, bailar, y sobre todo a dar tonalidades precisas a sus parlamentos, creando un lazo emocional con el público que se deja seducir por su recital de actuación en La Ravelo.
UN APUNTE
Salas colmadas
El Festival Internacional de Teatro 2016 ha resultado un éxito de público que ha colmado las 13 salas en las cuales se montan las funciones de las 13 compañías extranjeras y las 20 dominicanas, incluyendo la Compañía Nacional de Teatro (que ofrece Bolo Francisco el domingo y el lunes como cierre del evento). Anoche en la Sala Ravelo se quedaron decenas de personas sin poder entrar por falta de butacas disponibles.
Los factores que han favorecido el respaldo del público son dos: la calidad de las propuestas y el precio, (100 pesos) considerado accesible y que debía generar una orientación para quienes producen teatro. La gente respalda si se le ofrece buen teatro a buen precio.

