Recientemente fue presentado en la Biblioteca Nacional el libro “Santiago de los Caballeros, 500 años de historia”, cuyo autor es el veterano periodista Ubi Rivas. Son dos tomos que suman 1,410 páginas y que recorren la historia de ese importante municipio desde los tiempos de la colonización española hasta nuestros días.
Rivas, santiaguense de nacimiento y sentimiento, ha demostrado con este texto la vocación de historiador que se cuece en la conciencia de todo periodista, sobre todo cuando se aproxima a la madurez. Los periodistas recogen el diario acontecer y lo reseñan sin pensar que elaboran piezas para la historia.
Desde joven, Rivas se convirtió en escritor de periódicos.
Durante unos sesenta años ha venido publicando artículos de fondo en los diarios nacionales: El Caribe, Listín Diario, El Sol, El Nacional, Hoy y La Información. Su nombre está ligado a la crónica política de la segunda mitad del siglo XX y el primer cuarto del XXI.
Penetra los entresijos de Santiago, unas veces con el método del historiador, otras con la recurrencia a trozos de historia publicados en la prensa y, aún más, con evocaciones a la entonces apacible vida de su pueblo. Ejemplo de ello son las fotografías y textos que coloca antes del índice de materia del libro.
Me refiero, entre otros asuntos, al texto titulado “Parque Duarte de Santiago de los Caballeros”, página once, publicado en La Información el 14 de enero de 2011.Inicia así: “¡Cuántas veces trillé tus alamedas detrás de la primera mágica musa atractiva que envolvió mi adolescencia!”
El primer tema del contenido de la obra aparece en la página 51 y se trata de las referencias precolombinas del continente, pero es en el segundo capítulo que comienzan las referencias directas a Santiago. Se trata de un perfil de la reina Juana de España, hija de Fernando e Isabel, quien reinó a partir de 1504, cuando falleció su madre.
El 7 de diciembre de 1508, la reina Juana I creó 17 villas en la Española, entre ellas Santiago de los Caballeros. Además, Concepción de La Vega, Salvaleón de Higüey, Santa Cruz de El Seibo, Santo Domingo de Guzmán, San Juan de la Maguana, Compostela de Azua y otras que han quedado en territorio haitiano.
Ningún aspecto de la vida de Santiago escapa a este gran libro. Es poco lo que puede decirse en este breve espacio, pero no puede faltar la apreciación de que el libro publicado por Ubi Rivas era necesario. A través de esta obra conseguiremos un acercamiento más pertinente y certero a Santiago.

