Ayer, lunes 8 de marzo, recordamos el Día Internacional de la Mujer, cuya historia, dice la investigadora peruana Ana María Portugal, “está cruzada por situaciones y hechos que a la luz de investigaciones realizadas por historiadoras feministas, nos muestran un escenario más complejo y rico en acontecimientos marcados por la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa, la lucha por el sufragio femenino, las pugnas entre socialistas y sufragistas, y el creciente auge del sindicalismo femenino durante las primeras décadas del siglo XX en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica”.
Para Portugal, existen sobre el 8 de marzo diversas versiones y “a pesar de que, la más conocida es la de un incendio ocurrido en una fábrica textil de Nueva York en 1857, donde murieron quemadas las obreras que hacían una huelga, de acuerdo a la historiadora canadiense Renée Côté no existen pruebas documentales sobre que este incendio ocurriera en ese año. Ni que este hecho fue el móvil para establecer una jornada internacional de las mujeres”.
Lo que si es cierto son los orígenes del Día Internacional de la Mujer, están ligados a los partidos socialistas de Estados Unidos y Europa, en particular al protagonismo de las mujeres del Partido Socialista Norteamericano que desde 1908 instauraron unas jornadas de reflexión y acción denominadas Women´s Day. La primera tuvo lugar el 3 de mayo en el teatro Garrick de Chicago y el objetivo central de este acto fue hacer campaña por el sufragio y contra la esclavitud sexual.
De manera que, oficializado por las Naciones Unidas en 1972, el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer surge como un movimiento político de las mujeres: para luchar por el sufragio femenino; defender los derechos laborales de las trabajadoras y manifestarse contra la guerra.
Actualmente, seguimos las mismas luchas políticas: sufragamos, pero tenemos dificultad en ser elegidas para el poder. Como trabajadoras que conseguimos el horario de 8 horas y condiciones mejores de trabajo, seguimos en la brecha salarial, dice la ONU que, por término medio, las mujeres, en el mercado de trabajo, ganamos en todo el mundo un 23% menos que los hombres por el mismo empleo o dicho de otro modo, las mujeres cobran 77 centavos por cada dólar que ganan los hombres. Y en las guerras que hay en el mundo, no necesariamente con las diferentes estrategias militares, las mujeres y las niñas somos trofeos.
Y en nuestro país, precisamente, además de la marginación general, el día nos encuentra con la negociación de nuestros derechos sexuales y derechos reproductivos, fundamentales para mantener la vida y la dignidad.

