SANTO DOMINGO.- Lo que en el 2020 fue interpretado por sectores de la oposición como el ascenso accidental de un outsider empresarial se ha transformado, en 2026, en una gestión política astuta de la historia reciente dominicana.
El presidente Luis Abinader no solo ha desafiado las expectativas de sus detractores, sino que ha redefinido el tablero del poder en el país, con la posibilidad de ser un ente de definición en el 2028, año en que finaliza su segundo cuatrienio.
Cuando alcanzó el poder en el 2020, Abinader rompió con el mito del líder mesiánico basándose en un discurso de transparencia y de acciones concretas contra la corrupción, generando empatía social y, ¿por qué no? posicionamiento electoral con miras al 2024.
En su círculo íntimo, el expresidente Danilo Medina solía referirse a Abinader como un «Boy Scout», bajo el entendido de que el actual mandatario carecía de la malicia necesaria para sobrevivir en las aguas turbulentas del poder; pero el tiempo ha demostrado lo contrario.
Abinader
Uno de los mayores logros tácticos de Abinader ha sido su capacidad para navegar la rivalidad entre los dos grandes referentes del PLD y la Fuerza del Pueblo, aplicando muy bien la frase del emperador Julio César, acuñada por Maquiavelo: «Divide y vencerás».
Mientras que los analistas vaticinaban una alianza opositora indestructible en las elecciones pasadas, el Partido Revolucionario Moderno (PRM), mediante una narrativa de que [la oposición] era «más de lo mismo», logró una contundente victoria ante el PLD y la FP.
Al momento de buscar consenso de temas de Estado, el jefe de Estado siempre ha dado los primeros pasos en ese sentido, lograron reunir, todo en una misma mesa a los exmandatarios: Danilo Medina, Leonel Fernández e Hipólito Mejía.

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Manteniendo la división, el oficialismo, con el mandatario a la cabeza, ha sabido capitalizar las fricciones históricas entre Danilo Medina y Leonel Fernández, impidiendo una cohesión total que pudiera poner en jaque su gobernabilidad.
Su capacidad para obtener dos victorias presidenciales consecutivas (2020 y 2024) evidencia que su estilo, al parecer, conecta con una base social que buscaba una alternativa a los liderazgos tradicionales. Para algunos, la etiqueta de «novato» ha quedado en el pasado, reemplazada por la imagen de un Abinader que sabe mover fichas políticas para salir airoso.
Mientras sus opositores intentan recomponer sus fuerzas, Luis Abinader se consolida como el eje central de la política nacional, dejando atrás las etiquetas diminutivas.
Antecedentes
Tras una crisis política, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) se dividió, surgiendo el PRM y llevando este último la mayor cantidad de simpatizantes.
La primera elección en la que participó el PRM fue en el 2016, proceso donde Abinader fue como candidato acompañado de Carolina Mejía. Allí obtuvo un 37%, pero fue derrotado por el PLD, que alcanzó un histórico 62%.
Cuatro años después, las elecciones municipales del 2020 se suspendieron, escenario que fue aprovechado por el PRM y grupos sociales para sacar capital político mediante un proceso de protestas frente a la Junta Central Electoral.
Esa suspensión se convirtió en un elemento determinante para que el PLD saliera del poder tras 16 años ininterrumpidos, lo que le abrió la puerta del Palacio Nacional al novel político.
Leonel vs. Danilo
Con el tiempo, el apetito político ha corroído tanto la relación de amistad de 50 años entre Leonel Fernández y Danilo Medina, que sus conocidos entienden que es imposible una reconciliación.
Ambos iniciaron su carrera política en el PRD, pero luego se fueron con el profesor Juan Bosch cuando este fundó el PLD en 1973. Esa dupla logró gobernar el país por 20 años: 12 años Fernández y ocho Medina.
Pero en el 2019, luego de que el «danilismo» (grupo de mayor control en el PLD) impusiera a Gonzalo Castillo como candidato presidencial, vino la fragmentación del partido morado, dando paso al surgimiento de la Fuerza del Pueblo. Hoy, esa organización que lidera Fernández es la primera fuerza política de la oposición, desplazando al PLD de ese sitial.

