Va más allá de lo protocolar el interés del presidente Luis Abinader de que su colega electo de Chile, José Antonio Kast, lo acompañara en un recorrido para conocer los pormenores de la verja perimetral inteligente que se construye en la zona fronteriza para controlar las migraciones ilegales y el contrabando. O viceversa.
Salvo que una que otra organización sin mayor audiencia o el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, la obra se ha visto como un derecho soberano de República Dominicana para resguardar la integridad de su territorio.
El presupuesto inicial para los alrededor de 190 kilómetros de extensión ascendió a 1,750 millones de pesos. Se estima, sin embargo, que en la inversión total superará los 3,000 mil millones.
Si algo está por ver es el interés que podía tener Abinader en mostrarle a Kast la verja, o, en su defecto, el que podía tener el presidente electo de Chile en conocerla.
La buena impresión que le causó la construcción refuerza la decisión de Abinader de ejecutar la obra, todavía cuestionada por algunos sectores, para controlar el flujo migratorio por la zona fronteriza.
Aunque no se haya conseguido frenar en su totalidad el tráfico irregular por la frontera, puede decirse que algo se ha logrado.
En cuanto a Kast, hasta donde se tiene entendido, no realizó ninguna otra actividad en su viaje a República Dominicana.
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Los elogios a los avances que ha visto en obras de infraestructura son harina de otro costal.

