Ahora es más fácil
En la época en que inicié la producción Merengala, a mediados de los 90, para hacer las grabaciones de exteriores y la edición del programa, me auxiliaba del soporte técnico de Negro Santos y Santo Domingo Invita, que contaba con modernas cámaras Betacám y equipos de edición digital, no lineal.
Cámaras de última generación que costaban cada una más de 35 mil dólares, a las que había que sacarle un seguro para sacarlas a grabar a la calle.
Lográbamos una calidad excepcional a nivel de calidad de imagen, con la tecnología de punta de esos tiempos.
Hacer un videoclip con esos equipos resultaba muy costoso, y no cualquier artista le podía “meter el pico” a un presupuesto de producción haciendo uso de los mismos.
Hoy día con los avances que ha experimentado la comunicación, y los cambios que se han dado, ve uno cómo hay gente que logra hacer envidiables video clips con el uso de teléfonos celulares hasta en Alta Definición.
Cualquiera no cree que las tomas y la grabación han sido hechas con un teléfono móvil.
Lo propio ha acontecido con los estudios de grabación discográficos, muchos de los cuales han desaparecido, porque ahora cualquier cantante tiene uno en su casa.
Ya ni los urbanos dependen de nada ni de nadie para hacer sus grabaciones merced a sus estudios caseros, cargados de las herramientas y los programas que dispensa la tecnología digital en estos tiempos.
Al ver esto sólo recuerdo a Negro Santos con sus costosas cámaras Betacám y los estudios de grabación como EMCA, con una sala cargada de consolas y equipos que asemejaba la cabina de una nave espacial.
Aunque estamos claro en que la tecnología en el plano profesional ha seguido avanzando, con el predomino de las cámaras Red One y Alexa, que se usan mucho en el cine.
Pero a donde voy es a la facilidad que hay hoy día para hacer grabaciones de audio y video con recursos artesanales, en base al ingenio y la habilidad que algunos muchachos despliegan

