Opinión Articulistas

Circunscripción plurinominal Cámara Diputados

Circunscripción plurinominal Cámara Diputados

Pedro P. Yermenos Forastieri

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La razón por la que afirmo que la elección de las diputaciones nacionales no se trata, en puridad, de un sistema de representación proporcional, sino más bien de un sistema mixto, es que en este caso la asignación de escaños se hace, en un primer momento, dando preferencia a las organizaciones políticas que no pudieron alcanzar escaños en las diputaciones territoriales y/o del exterior, siempre que hayan superado el 1% de los votos válidos acumulados en ellas.

En esa primera etapa o ronda de asignación de escaños, los mismos se van adjudicando por el orden de mayor a menor votación, entre las organizaciones políticas que cumplan el criterio señalado, hasta distribuir los 5 escaños. En una segunda etapa, si quedaran escaños por asignar, que es lo que suele ocurrir, los mismos se distribuyen “por descarte” entre las organizaciones políticas que sí obtuvieron representación; en función de un escaño por partido, conforme al orden de votación, hasta agotar las diputaciones a ser distribuidas.

Como se observa, habiendo sido la diputación nacional una figura concebida para dotar de representación congresual a partidos minoritarios, en la práctica no ha resultado del todo así. En efecto, dado que muy pocas pequeñas entidades partidarias alcanzan más del 1% de los votos emitidos, la mayoría se queda sin la posibilidad de alcanzar una curul en la Cámara Baja. En ese escenario, los grandes partidos participan en una distribución en la que, en principio, no estaban llamados a ser protagonistas.

Si bien una circunscripción nacional puede reducir los sesgos que se producen al dividir el territorio creando circunscripciones territoriales desproporcionadas, ya que toma en cuenta la totalidad de votantes; no menos cierto es que el reducido tamaño de dichas circunscripciones limita la efectividad de las fórmulas proporcionales. En este caso, al no tratarse propiamente de un sistema de representación proporcional, no se aplican fórmulas de asignación de escaños como el método D´Hondt.

Lo antes descrito pone de manifiesto, sin ninguna duda, cómo la interacción entre el diseño implementado para el sistema electoral y el tamaño de la circunscripción electoral puede arrojar resultados tan diversos como las posibles combinaciones de estos. En todo caso, es importante acotar que, cuando en materia electoral se hace alusión al tamaño de la circunscripción electoral, no se está refiriendo necesariamente a la extensión territorial de la misma, sino que, en este caso, el tamaño es vinculado a la cantidad de escaños disputados.