La calle 19 de Marzo de la Ciudad Colonial está intervenida en algunos tramos en otros se encuentra abierta para la circulación. Jorge González
Santo Domingo, RD. La histórica Ciudad Colonial de Santo Domingo en Republica Dominicana atraviesa hoy una crisis de movilidad y actividad económica que afecta sobre manera a lugareños, visitantes, y muy en especial a los comerciantes, originado por los trabajos de remozamiento que han generado una frustración colectiva entre todos los ciudadanos.

Fue en octubre del 2022 que el presidente Luis Abinader hiso un recorrido después de dar el primer picazo para la rehabilitación de 11 calles de la Ciudad Colonial, trabajos que están comprendidos en el Programa Integral de Desarrollo Turístico y Urbano de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, que conlleva una inversión de casi 5,000 millones de pesos.
En la actualidad
El centro histórico de Santo Domingo, en la actualidad se ha transformado en un laberinto confuso de escombros, calles destruidas y desvíos constantes siendo el panorama diario para quienes intentan transitar por esta zona antigua.
Los letreros color naranja de “calle cerrada”, “desvió”, y «hombres trabajando» son ahora parte del mobiliario urbano permanente. Aceras de madera con paredes de telas, y excavaciones por doquier, lejos de dar esperanza, recuerda a los residentes que la obra parece no tener fin.
El remozamiento integral, financiado con fondos internacionales, busca modernizar la infraestructura básica. Sin embargo, los resultados concretos son escasos o a largo plazo y la ejecución de los trabajos parece marchar a un ritmo insuficiente.
La segunda etapa del programa de desarrollo urbano que inicio en el 2022 implica una inversión de noventa millones de dólares suscrito entre el Estado dominicano y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero a pesar de los recursos, el descontento de los ciudadanos es muy notable por la falta de avances significativos.
Residentes
“Usted ni se imagina lo que estamos pasando lo que vivimos en esta área. Los trabajos iniciaron hace más de 10 años, y parecen no tener fin, ya que ahora es que falta. Mire esta en la calle Hostos y tiene mas de dos años cerrada y le trabajan algunas veces”, dijo Josefa María residente en la zona.
Transito vehicular
El tránsito vehicular es hoy un verdadero caos dentro de la zona vieja de la capital. Las calles ya terminadas son tan estrechas que apenas permiten el paso de un solo vehículo a la vez, sin posibilidad de rebasar.
Muchos conductores denuncian que hay en esquinas que es imposible doblar en algunos vehículos por el poco espacio para maniobrar situación que provoca taponamientos que afectan la paciencia de quienes transitan por la zona.
Comerciantes
Los comerciantes locales son los más afectados por este proceso de remodelación tan agresivo. Las ventas han caído drásticamente debido a que los clientes prefieren evitar el caos de las construcciones.
Incluso negocios emblemáticos han tenido que cerrar sus puertas de manera definitiva este último año. La falta de parqueos y la suciedad constante han hecho insostenible el mantenimiento de los locales.
La asociación de comerciantes de la calle El Conde ha manifestado en múltiples ocasiones su profunda preocupación por actual situación. Según sus dirigentes, la exclusión de esta arteria principal en las reparaciones actuales es otro de los errores del proyecto.
Ellos afirman que más de veinticinco negocios han quebrado desde que iniciaron los trabajos pesados. La economía local se desangra mientras esperan que el proyecto finalmente concluya según el calendario previsto.
Justificación ahora injustificable
Por su parte, el Ministerio de Turismo ha intentado justificar los retrasos citando en distintas ocasiones varios factores. Entre ellos mencionan hallazgos arqueológicos inesperados en el subsuelo de la ciudad más antigua del continente.
También señalan que el clima lluvioso ha impedido el avance rápido de la pavimentación definitiva. No obstante, estas excusas no logran calmar la indignación de quienes viven del comercio diario hoy.
Incluso en un momento el ministro David Collado ha exigido públicamente a los contratistas que redoblen el personal asignado. Incluso ha amenazado con procesos legales si las obras no se agilizan en las próximas semanas.
A pesar de estas presiones oficiales, el panorama en las calles sigue siendo de expectativas ya que, aunque se observan maquinariasy obreros trabajando durante las horas laborables, los avances no se notan.
Aunque se han terminado algunas calles y edificaciones el impacto positivo es casi imperceptible. El entorno general sigue pareciendo una zona de guerra en pleno corazón de la capital dominicana.
Los residentes exigen un cronograma real que se cumpla estrictamente para poder planificar sus vidas. La incertidumbre sobre cuándo terminará el calvario es lo que más agota a la comunidad local.
Valor histórico
La Ciudad Colonial posee un valor histórico incalculable que debe ser preservado con sumo cuidado. El equilibrio entre la modernización y la conservación del patrimonio es sumamente delicado en estos casos.
Conclusión
Es urgente que el gobierno central tome medidas drásticas para finalizar este importante proyecto urbano. La Ciudad Colonial no puede seguir siendo un laberinto de destrucción por mucho tiempo más.



