EDITORIAL: Compromiso de todos



La Junta Central Electoral (JCE) ha tenido que salvar muchos obstáculos contenciosos, administrativos, políticos y financieros para poder avanzar hacia la organización y celebración de las elecciones municipales del 16 de febrero, pero es mucho el trecho que falta por desbrozar para poder cumplir con ese compromiso.

A 30 días para esos comicios, la JCE no ha podido conformar la boleta final y ordenar la impresión de los 3.2 millones de boletas electorales que se usarán en las elecciones porque debe esperar a que el Tribunal Superior Administrativo (TSA) se pronuncie sobre una litis elevada por uno de los partidos.

Falta también consolidar consenso en torno al uso de los equipos del voto automatizado, adquirido con una inversión superior a los mil millones de pesos, que la Junta se propone utilizar en el 60% de los colegios electorales.
A pesar de que la JCE fijó para este jueves los cambios en las boletas a los fines de acelerar su impresión, tendrá que esperar hasta mañana viernes cuando el TSA ha prometido pronunciarse sobre el reclamo del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) para que su opción figure en el puesto número tres en la papeleta.

A pesar de esas recurrentes dificultades, a las que se suman 271 recursos de apelaciones, impugnaciones y recursos de amparo contra decisiones de su pleno, el órgano de elecciones ha podido avanzar, como lo demuestra la convocatoria el domingo a una simulación del voto en 93 colegios electorales.

Se requiere que los poderes públicos, partidos, candidatos y sociedad civil asuman el compromiso de ayudar a la JCE a desbrozar caminos mediante la promoción de diálogos fructíferos entre participantes en el proceso electoral, lo que debería ir de manos con un imprescindible voto de confianza.

No será tarea fácil para el organismo electoral de elecciones proclamar como ganadores a 158 alcaldes, igual número de vicealcaldes, 1,164 regidores, con sus respectivos suplentes, 235 directores y 735 vocales, a menos que la clase política hale la cuerda en la misma dirección.

Lo sano y conveniente para la democracia dominicana debe ser que la Junta Central Electoral pueda organizar unas elecciones municipales con todas las previsiones de lugar, que garantice pulcritud, transparencia y refleje de manera absoluta e inequívoca la voluntad del votante, lo que representa un compromiso de todos.