SANTO DOMINGO.- El liderazgo de Danilo Medina atraviesa una fase de resurgimiento, luego que se viera empañada por escándalos de corrupción administrativa contra familiares y colaboradores, pasándole, incluso, factura a la marca PLD con un evidente desgaste electoral.
Desde hace un tiempo, consciente de la necesidad de su presencia pública, el presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) inició una ofensiva política estratégica con el objetivo de revertir ese oscuro manto de imputaciones.
A su salida del poder en el año 2020, Medina enfrentó un clima hostil de cuestionamientos por parte de diversos sectores políticos y sociales debido a un supuesto entramado de corrupción, lo que lo obligó a desaparecer del “ojo mediático”.
La narrativa de la corrupción administrativa dominó el debate nacional, dejando la figura del exmandatario bajo señalamientos que trascendieron lo político para entrar en el ámbito judicial y familiar.
El PLD, que en las elecciones de 2020 logró un sólido 37% de los votos, sufrió una caída estrepitosa en 2024 al descender hasta un 10.39%. Esto generó una alarma interna y obligó a Medina a retomar un rol protagónico en la defensa de su legado y de la estructura partidaria.

El veterano político, conocido por su capacidad estratégica, ha optado por una postura de confrontación directa frente al Gobierno, cuestionando de manera constante las políticas oficiales y mejorando paulatinamente la percepción de su liderazgo y la del partido.
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No obstante, el expresidente aún carga con el estigma de los procesos judiciales abiertos contra dos de sus hermanos, su jefe de seguridad principal y tres de sus ministros más cercanos.
Estos casos de supuesta corrupción han sido el principal lastre que ha impedido una recuperación más rápida de la confianza ciudadana hacia la «organización morada», fundada por el profesor Juan Bosch en 1973.
Danilo
Según ha expresado el propio Medina en las asambleas de dirigentes que realiza cada semana, se trata de una lucha por la supervivencia política y la consolidación del PLD.
En sus intervenciones más recientes, por ejemplo, el exgobernante ha arremetido contra el Gobierno, acusándolo de carecer de un plan para enfrentar la crisis internacional surgida por el conflicto en Medio Oriente.
Un eje fundamental de su estrategia es romper con la actual polarización que domina el panorama electoral entre el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y la Fuerza del Pueblo (FP). Para lograr esto, la hoja de ruta establecida por Medina apunta a forzar un escenario de segunda vuelta en los próximos comicios.
Su plan consiste en movilizar a la base peledeísta para garantizar que ningún partido logre el 50% más uno, permitiendo que el PLD recupere una posición privilegiada para definir el destino electoral de la República Dominicana.
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En ese ínterin, el exjefe de Estado continúa recorriendo el país, consciente de que la consolidación de su partido depende, en gran medida, de su capacidad personal e institucional.
Candidaturas
Un desafío inmediato para Danilo Medina, quien se ve obligado a realizar una labor de “carpintería política” en su condición de presidente del PLD, es lograr la elección de un candidato presidencial sin mayores traumas. Sin embargo, ante la cantidad de aspirantes, el escenario luce complejo.
Recientemente, el PLD decidió celebrar el próximo 18 de octubre una «consulta» para escoger por consenso a su representante, figura que no está contemplada de forma explícita en la legislación electoral actual.
Cabe destacar que la Ley de Partidos Políticos (33-18) establece que la campaña interna inicia el primer domingo de julio del año preelectoral (que en este ciclo será el 4 de julio de 2027).
Hasta ahora, han expresado su interés por la candidatura presidencial: Francisco Javier García, Charles Mariotti, Francisco Domínguez Brito, Ramón Ventura Camejo, Manfred Mata, Luis de León, Gonzalo Castillo y Mario Bruno.

