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Danilo, sarcástico

Danilo, sarcástico

Manuel Fermín

La actitud adoptada en sus discursos en las «pretensas juramentaciones»  de nuevos miembros por el presidente del PLD de mentir en forma descarada e impúdica cuando expresa de manera alucinante que el «PLD perdió las elecciones porque el pueblo se cansó del bienestar que gozó durante sus mandatos». 

Ya antes había manifestado en lenguaje tabernario que ese «partido no estaba muerto, sino que estaba de parranda». Desde luego estos autoelogios del malogrado gobierno danilista quedan anulados, porque si nos atuviéramos a ese lenguaje, no deberíamos considerar antes el estado de acusación total en que se encuentran, y según eso, no es más que tratar de acomodar su dificultad.

Ese es el mismo individuo que como aprendiz de tirano se atrevía a afirmar que el triunfo de su candidato él lo garantizaba, como si se hubiese constituido en total control de la colectividad electoral; además se negaba a sí mismo afirmando que no debía favores políticos y que no se repostularía.  Todo este movimiento de auto interpretación de Danilo Medina que sostiene resaltando «su obra», parece no habitar el mundo real.  Y lo extraño es que los engaños que dice lo creen sus acólitos.

  Después de todo, desvelada «su obra»: consolidar una burbuja donde todo iba bien porque a sus familiares e íntimos le iba muy bien: toda una satisfacción de un buen gobierno mientras se aprovechaban para medrar y robar en grande.

Por tanto, por grandes que él entienda son sus talentos y su gloria estamos en el deber de aclararle y recordarle que ya no es un político serio y honesto que nos habla sino un lastre, que no supo llegar a la Presidencia de la República pues sólo ha dejado un tufo mal oliente de sinvergonzonería y constancia de la pérdida de la magistratura suprema y de la majestad del Estado.

Manuel Fermín

Manuel Fermín