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De salud y otras cosas

De salud y otras cosas

El perfil del político.-

Por: César Mella
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I de II
Como articulista invitado recreo textualmente las reflexiones del profesor Alexander Benjamín quien reside en los Estados Unidos, y que escribió el 14/9/ del 2010 lo que sigue:

El que se dedica a la política es un artista. No en el sentido etimológico del término, para describir las personas y/o individuos que han estudiado ciencias de comunicación o artes de actuación teatral y cine, sino en el sentido popular y típico del término.

Este político desconoce con profundidad el origen del Estado y sus funciones, no es poseedor de entrenamiento en Ciencias Políticas, funciones administrativas y la naturaleza del sistema de leyes, sus procedencias y aplicaciones.

Nunca se ha leído la Constitución de la República y sus conocimientos de historia patria y universal, se suscriben en aparecer en ceremonias protocolares, los días de la Independencia Nacional vestido de forma refulgente. Solo tiene que saber cómo se usa el Estado. En eso sí se tienen habilidades extras.

De esta forma, cuando llegue el momento de ocupar una posición, sabrá articular resortes, oficinas especificas, visitar y conoce a cabalidad los ofrecimientos que hacer a poderosos. Esos que erogan cheques o valores en productos.

Aprenderse el lenguaje del trueque.
Bilingüe por necesidad. El que no está familiarizado con estas señales de la subcultura del robo, no percibe que se están haciendo señales de humo para alcanzar un objetivo. Códigos telegráficos en lenguajes acordados. Esos repugnantes códigos de conducta y comunicación, para cobrar ganancias de inversión en el escenario político. Porque fue realmente una inversión económica, a la maquinaria partidaria, con el fin de sus artísticos fingimientos.

Esta es una descripción morbosa quizás, de lo que pudiese representar el típico personaje de tablas y cine.
Ese documental, que es el manuscrito y guion, de hacer política, dentro del contexto de no servir al pueblo. Se sirven a sí mismo y a sus acólitos, es la regla no escrita que la cultura de corrupción dicta.

La política realmente no es así. Es ciencia de servicio. Los que se introducen en esta profesión, deben conocer por qué lo hacen, cuáles son y deben ser, la preparación, conocimientos, sentimientos y destrezas específicas, requerida para su ejercicio. En suma, un perfil de distinción y respeto a la persona que ejerce, la dirección del Estado que sea digno de emular.

En las demás profesiones científicas o sociales, existen prerrequisitos, co-requisitos, destrezas, licencias, además de una práctica documentada que avale que se conoce la materia.

Un ingeniero, no puede entrar en el quirófano a operar, porque no es médico. No está entrenado para eso. El hace edificios o carreteras u otra de las aplicaciones de su profesión. Así, una persona no puede ejercer la política si no cumple con los mandamientos de esa profesión.

Sin embargo cualquier actor, con buena presencia, apetecible a la farándula y que tenga una sonrisa ensayada, amigos que los aplauda y sobre todo dinero, no importando su procedencia, se candidatea y gana.

El Nacional