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Decreto 324-24

Decreto 324-24

Con suma sagacidad, y demostrando que está bien informado sobre los vaivenes del mercado mundial y las cadenas de suministros globales, el presidente Luis Abinader ha emitido el decreto 324-24, el cual declara de alta prioridad nacional la promoción, la innovación y el desarrollo de la industria de semiconductores en el país, punto de partida que nos permitiría insertarnos en el multimillonario negocio de la fabricación de chips.

Con sus inicios que datan del año 1950 en los Estados Unidos, la industria de los semiconductores ha tenido una descomunal evolución, desarrollo que la ha llevado a convertirse, como dice el think tank RBC en: «altamente eficiente, pero engañosamente compleja, dispersa y verdaderamente global».

La industria de los chips es un negocio multimillonario que la pandemia de la COVID 19 hizo cerrar sus factorías, adherido a esto las trepidantes y agitadas tensiones entre China y Estados Unidos, situación que ha presionado a la cadena de suministro en su normal desenvolvimiento.

La red de producción de los microprocesadores a escala mundial es un complejo sistema que envuelve a veces a más de 10 países. Dos empresas surcoreanas producen más de la mitad de los chips de memoria del mundo, y Taiwán domina gran parte de la producción.

Algunos consideran que el decreto del mandatario únicamente busca que RD sea tomada en cuenta en los 50,000 millones de dólares de los fondos de la ley Chips de Estados Unidos. Eso es pírrico.

Las cifras que se manejan en la industria de los microprocesadores son impresionantes; basta mencionar que sólo una pequeña empresa en Países Bajos opera con una capitalización de mercado de 200 mil millones de dólares. Cualquier nación saldría del subdesarrollo si por azar de la vida entrara a esta cadena que parece tocada por el rey Midas.