Y responsable. Pero para ser verdaderamente respetuosa, debe ser, en esencia, amable, abierta y discreta. También, cortesía obliga. En un noble gesto de buena voluntad, el presidente Luis Abinader está impulsando el diálogo con los principales partidos de oposición para compartir soluciones a la crisis generada por la guerra en Oriente Medio, con sus innegables repercusiones globales.
La comisión de gobierno, encabezada por el ministro José Ignacio Paliza, ha dialogado con los dirigentes del PLD y Fuerza del Pueblo en lo que considera reuniones francas y cordiales. Con este fin, han sido visitados en sus respectivas sedes.
Esta iniciativa tiene efectos inmediatos en la estabilidad y la recuperación de la confianza, con lo que todo este esfuerzo representa como una clara muestra de humildad, valor y buena voluntad. Y, por supuesto, debemos recordar que lo cortés no quita lo valiente.
Esta es una demostración inequívoca de transparencia y optimismo, que sitúa al país por encima de las diferencias partidistas. Por lo tanto, al cuestionar y criticar los propósitos y motivos de esta iniciativa, el expresidente Danilo Medina no ha hecho más que recurrir a un ataque poco elegante e imprudente, haciendo caso omiso del debido respeto y discreción que el diálogo exigía, dado el origen de la iniciativa, su contenido y el espíritu patriótico y participativo.
A pesar de este revuelo, con sus claros indicios de oportunismo político, el Gobierno se mantiene firme en afrontar y abordar responsablemente los desafíos de una situación que exige unidad y diálogo. Asimismo, mantiene el compromiso de continuar el proceso de paz y desarrollo emprendido desde 2020, una orientación firme e innegociable que lo define.

