Articulistas

Derribo comicial de los excesos

Derribo comicial de los excesos

La pandémica contienda comicial del 5 de julio se escurre como inclemente, y el candidato oficial adosa para ser bautizada como la derrota de los excesos: ofertas, frecuencia, gobernanza, conflictividad y pseudofilantropía, en que invirtió miles de millones de pesos para crecer un 4%. Vendió la imagen de quien nada y sabe guardar la ropa.
Este síndrome de la hipertrofia sociopsicológica y la incredulidad, en el hollín de la contaminación mediática (“fake news”, campañas sucias, chanchullos informativos, captaciones telefónicas ilegales, intimidaciones, etc.), radicalizó a los receptores antagónicos y catalizó una terapia higiénica: evacuó como descarga emocional y sosiego psíquico.
Tres postulantes se batieron en la liza electoral, y utilizaron la comunicación estratégica como árbol semántico en las interacciones simbólicas: Luis Abinader, Gonzalo Castillo y Leonel Fernández. Otros tres (Guillermo Moreno, Ismael Reyes y Juan Cohén) exteriorizaron, pobremente, sus retórica-imaginativas, porque jugaron tímidamente en los auditorios públicos.
Con un eslogan reseco y poco emocionante, “Vamo’arriba. ¡A trabajar!”, Gonzalo Castillo Terrero fundamentó su campaña en la lógica de la acción y la ayuda social hacia la clase baja y media baja. En sus abultadas propuestas, la más más viable fue la de duplicar las visitas sorpresa, y la más creativa: “Vota por el primero. Vota Gonzalo. Vota 1”. Quintuplicó la publicidad, pero heredó el hastío gubernamental. Votación: 37.46%.
En el paralelo lógico-analítico, Leonel Fernández apeló a sus probados conocimientos presidenciales como estrategia de diferenciación competitiva: en tiempos de crisis, no se improvisa. No es momento de inventar. Para salir de esta crisis, su visión y experiencia. Leonel, presidente 2020: el camino seguro. Vota 18. FP. Propuso una nueva ola de transformaciones, sintetizadas en siete pilares estratégicos. Logró un 8.90%.
Más enfocado a las clases media y baja, Luis Abinader recurrió a la racionalidad democrática y a la economía emergente. Ofreció generar 600 mil empleos, un monorriel, derechos, comercio electrónico; educación de calidad, seguridad alimentaria, el micro-emprendimiento y el asociacionismo, inversión masiva en zona fronteriza y cooperativismo, diversificación turística, pactos fiscal y eléctrico. Alcanzó el 52.52%.
El gobierno conquistó mediana adhesión, porque su motivación se sustanció en los excesos. El que habla hasta por los codos pierde la atención de sus contertulios, y el que repite permanentemente mensajes en televisión, molesta y suscita el cambio de canal. En las elecciones J5 2020, la razón se impuso a la emoción.
Rodó la intersujetividad transmitida por el difusionismo o redundancia textual que detonan incompatibilidad entre los codificadores y los decodificadores. En el consumo mediático vale la fascinación argumentativa, pero también sus atributos, la segmentación temática y singularidades del mercado, su canal y alcance geográfico, y la frecuencia divulgativa moderada. Así se evitará una nueva derrota de los excesos.

Oscar López Reyes
oscarlopezperiodista@gmail.com

El Nacional