La calle Arzobispo Portes de Ciudad Nueva fue de la zona más afectada allí varios postes del tendido eléctrico y árboles centenarios./Foto/ Jorge González
Lo que empezó como una tarde gris por pronósticos de posibles lluvias, se transformó, en cuestión de minutos, en un escenario de película de acción. Un violento ventarrón con ráfagas de viento y acompañado de una intensa lluvia y una granizada azotó parte del Distrito Nacional ocasionando múltiples destrozos y derribando árboles.
En las zonas más tradicionales de la capital dominicana. Desde la Ciudad Colonial, Gascue hasta la Zona Universitaria, fue donde el fenómeno dejó a su paso más destrozos, postes y cables del tendido eléctrico en el suelo, arboles obstruyendo el paso, era parte del paisaje urbano alterado por la fuerza de la naturaleza.
A pocos metros de allí, el Malecón volvía a la normalidad, el icónico litoral capitalino había recibió el impacto directo de las ráfagas marinas, que tumbaron ramas de palmeras, arrastraron escombros y provocaron el desprendimiento de vallas publicitarias.

El tránsito se convirtió en un caos momentáneo, pero gracia a la rápida intervención de brigadas del Ayuntamiento del Distrito Nacional que iniciaron de inmediato la limpieza de la zona horas después todo había mejorado significativamente.
En Ciudad Nueva
La calle Arzobispo Portes de Ciudad Nueva fue de la zona más afectada allí varios postes del tendido eléctrico y árboles centenarios fueron derribados por el ventarrón, y hasta las primeras horas de la mañana esa área parecía una zona de guerra.
“Eso estamos harto de informarlo a las autoridades esos árboles son un peligro en esta zona y siempre hay problemas porque no pueden podarlo ni tumbarlo sin permiso de Medio Ambiente. Aquí no hay muerto por la gracia de Dios. Yo creí que el mundo se estaba acabando”, expreso Altagracia Lantigua, residente en la zona.

Zona Colonial y el Malecón
En la Ciudad Colonial, el ambiente bohemio fue interrumpido por el rugido del viento, y aunque no hubo derribo importante de arboles si hubo muchas ramas y hojas que cubrieron las empedradas vías de esta emblemática ciudad.
Los turistas y locales buscaron refugio en los portales mientras las sombrillas de las los negocios y terrazas volaban como chichiguas.
A pocos metros de allí, el Malecón se convirtió en una zona de guerra contra los elementos. El icónico litoral capitalino recibió el impacto directo de las ráfagas marinas, que arrastraron escombros y provocaron el desprendimiento de vallas publicitarias.
El tránsito se convirtió en un caos cuando los semáforos, sacudidos como juguetes, dejaron de funcionar, sumando tensión a una tarde ya complicada.
Gascue y la Zona Universitaria
El sector de Gascue, conocido por su densa vegetación y arquitectura clásica, fue uno de los más golpeados. El crujir de las ramas rompiéndose fue la banda sonora de la tarde; grandes troncos colapsaron sobre el tendido eléctrico, dejando a gran parte del sector en penumbras.
Las cuadrillas de emergencia y obreros del ADN trabajaron a contrarreloj para despejar las vías, mientras los residentes observaban con asombro cómo los jardines quedaban sepultados bajo hojas y ramas.
Por su parte, en la Zona Universitaria, los estudiantes vivieron momentos de incertidumbre. El ventarrón derribo arboles, rompió cristales, y las intensas lluvias lograron dificultar aun mas ya la cotica tarde, aunque solo fuera por breve tiempo.
También en las inmediaciones de la UASD, se reportaron daños menores en estructuras ligeras y una parálisis casi total del flujo vehicular debido a la acumulación de agua y desechos en las alcantarillas.


Desde las primeras horas de hoy, brigadas del Ayuntamiento del Distrito Nacional y el Ministerio de Obras Publicas se encuentran desplegadas con motosierras y camiones para devolver la normalidad a las calles de Gascue y la Ciudad Colonial.

Aunque el sol parece querer asomarse, las autoridades mantienen la alerta, recordando que la temporada de lluvias apenas calienta motores y que la vigilancia debe ser constante en una ciudad donde el viento, a veces, decide reclamar su espacio.
