Cancún. México. Diez años después de pedir públicamente justicia para Belén desde el escenario de los Premios Platino, la actriz y directora Dolores Fonzi regresó a la ceremonia con una realidad muy distinta: ahora recibiendo la estatuilla al «Premio al Cine y Educación en Valores» de esta XIII edición de Premios Platino Xcaret, por la película inspirada en aquel caso real que defendió en 2016.
Más allá del reconocimiento cinematográfico, Fonzi aprovechó el encuentro con la prensa para reflexionar sobre el papel del cine en tiempos donde, asegura, los valores y los derechos necesitan ser reafirmados constantemente.
“Me encanta poder poner nuestro granito de arena para que la educación y los valores se reconfirmen”, expresó la artista argentina al hablar del impacto social que ha tenido la película “Belén”.
La cinta está inspirada en la historia real de una mujer que está presa por haber tenido un aborto espontáneo y la abogada que la defiende, a partir de la adaptación de la novela Somos Belén (2019), escrita por Ana Correa.
Para Fonzi, la historia de Belén representa mucho más que un caso judicial. La considera una manifestación sobre la importancia de defender derechos conquistados tras años de lucha social y política.
“Los derechos se luchan mucho tiempo y se pierden en un día”, afirmó con firmeza, destacando que el cine tiene la capacidad de dejar registro de esas luchas y generar conciencia colectiva.
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La actriz explicó que la película hoy se utiliza como herramienta de reflexión en escuelas, cárceles y universidades de Argentina y otros países, donde se promueven conversaciones sobre justicia, derechos humanos y educación en valores.
“Las películas que hablan de estos temas ayudan a que no se vuelva atrás”, sostuvo.
Fonzi también destacó que el impacto del cine no ocurre desde los discursos vacíos, sino desde la sensibilidad y la verdad de las historias humanas. Aunque aclaró que “el cine no hace milagros”, sí cree que puede inspirar transformaciones y recordar quiénes somos como sociedad. “Colabora a recordar quiénes somos”, dijo.
La realizadora definió como “emocional” el hecho de volver a los Premios Platino con una película basada en aquella causa que defendió hace una década. Lo que comenzó como un pedido de libertad terminó convirtiéndose en una obra cinematográfica reconocida internacionalmente.
Además de protagonizar la cinta, Fonzi asumió el reto de dirigirla, una experiencia que calificó de intensa pero profundamente gratificante. “El cine es la prueba viva de que el trabajo colectivo funciona”, concluyó.

