Oquendo Medina
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Se podría manifestar que el primer choque público, de carácter político, que registra la historia entre Juan Pablo Duarte (genio político del sector liberal) y Pedro Santana (líder militar del sector conservador) sucedió cuando el 21 de marzo de 1844 la Junta Central Gubernativa le ordenó al general Duarte viajar con una comitiva desde Santo Domingo hasta la población de Baní.
Así lo hizo. Estableciéndose en Sabana Buey (comunidad situada entre Baní y Azua). Y luego se trasladó hacia donde se encontraba el general de brigada Pedro Santana a los fines de que ambos planificaran, coordinaran y ejecutaran un plan de campaña para atacar al ejército haitiano que recién había ocupado la comunidad de Azua.
Pero muy a pesar de la insistencia de Duarte (estratega natural) quien ya llevaba 8 días en Baní, el general Pedro Santana (militar comprobado) se negaba a marchar junto a Duarte para así enfrentar a las fuerzas haitianas. Y ante esa engorrosa situación, el 1ro. de abril (y por tercera vez) Duarte, con evidente sospecha no sólo del conservadorismo de Santana, sino además convencido de que algo ocultaba para su provecho personal, volvió a solicitarle a la Junta Central Gubernativa autorización para atacar sin el apoyo de Santana al ejército invasor.
Sin embargo, para sorpresa de Juan Pablo Duarte, la respuesta que recibió por parte de la Junta Central Gubernativa, el día 4 de abril, fue que le avisara al general Santana que él (o sea Duarte), junto a los oficiales de su Estado Mayor, había recibido la orden de regresar inmediatamente a Santo Domingo porque, supuestamente, su presencia era necesaria. Cosa que hizo de manera disciplinada, mostrando así su respeto inquebrantable a la institucionalidad.

