El festejo ayer por el 213 aniversario del nacimiento de Juan Pablo Duarte ha servido para que la población y en particular la juventud dominicana ausculten sobre valores relevantes en la vida y obra del fundador de la República, que se erigen hoy como ejemplo de ética, honradez, valor y firmeza en los principios.
En los diversos púlpitos sobre los cuales funcionarios, obispos, académicos, políticos y estudiantes exaltaron la egregia figura de Duarte, salieron a relucir aspectos de la personalidad del prócer que lo distinguen como el Padre de la Patria, tal cual lo proclamó el arzobispo Adolfo Alejandro Noel.
La historia consigna que Duarte fundó en 1838 la sociedad secreta La Trinitaria, instrumento político que viabilizó seis años después la separación de Haití y la proclamación de la Independencia Nacional, el 27 de febrero de 1844, aunque no pudo estar presente cuando se produjo esa proclama por sufrir exilio forzado.
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Un episodio trascendente en la vida del patricio, cuya socialización hoy viene como anillo al dedo, fue el gesto que tuvo el 12 de abril de 1844, cuando al regresar desde Baní, donde estuvo al frente de tropas en su condición de general del Ejército, rindió detallado informe sobre los gastos incurridos durante esa campaña militar.
En efecto, Duarte devolvió a la Junta Central Gubernativa la suma de 827 pesos de los mil que había recibido para gastos en raciones a las tropas y gratificaciones a militares, entre otras erogaciones, que en su mayoría no llegaron a realizarse por desavenencias con el general Pedro Santana, que motivó el retorno del prócer a Santo Domingo.
La devolución de ese dinero estuvo acompañada de una pormenorizada relación de gastos, elaborada a puño y letra por el patricio, que incluyó hasta el último centavo. Excelsa demostración de responsabilidad, honradez y transparencia, valores que deberían emular todos los servidores públicos.
Otras cualidades de Duarte, resaltadas durante los festejos por su natalicio, refiere que jamás conoció la vacilación ni la traición, que tuvo a la abnegación y al sacrificio como su norte en la lucha por la separación de Haití y la defensa de la Independencia, como lo demuestra su pronto retorno desde el exilio en 1844 y también en 1864, para incorporarse a la lucha por la Restauración.
Presentes y futuras generaciones están compelidas a abrevar en los atributos de liderazgo, valor, firmeza, sacrificio, honradez y lealtad que caracterizaron a Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria, el más insigne referente de la dominicanidad y del gentilicio nacional.

