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El supuesto cambio de nombre de Facebook esconde algo siniestro

El supuesto cambio de nombre de Facebook esconde algo siniestro

En Facebook, según reportes, hay planes de cambiar de nombre. De entrada, esta noticia puede tener varias lecturas.
Por un lado, la movida haría sentido desde el punto de vista de que Facebook ya no es únicamente la red social con que dio a conocer Mark Zuckerberg en 2006, sino un conglomerado que tiene bajo su mando a Instagram, WhatsApp, Messenger y, por supuesto, la red social Facebook.

Por otro lado, la pésima reputación de que goza Facebook, exacerbada en las últimas semanas por la exempleada Frances Haugen y la cantidad de documentos internos que extrajo, sería suficiente para considerar un cambio de nombre y apostar a un nuevo comienzo.

La realidad del asunto, sin embargo, podría ser mucho más siniestra que lo que está a simple vista.
Por años, Facebook, representada por Zuckerberg, ha dado a entender que sus ambiciones son infinitas y no se limitan a este plano de la realidad.

Es común olvidar que Facebook es también dueña de Oculus, una compra que en su momento (2014) no hizo mucho sentido pero que ahora resulta una pieza clave para entender hacia donde pretende ir la compañía en un futuro no muy lejano.

Oculus es un producto directamente relacionado a inteligencia artificial, realidad aumentada, realidad virtual y otras tecnologías afines.

Una de las aspiraciones que Facebook ha estado promoviendo activamente en estos días es la creación de un “metaverse” o “metaverso”, algo así como un universo paralelo y virtual al que se tiene acceso desde la Internet. En pocas palabras, sería como los Sims, pero más sofisticado, avanzado y realista (y posiblemente más peligroso).

En este mundo fantástico habría tiendas para hacer compras y propiedades a la venta, siempre utilizando la criptomoneda que desde hace algún tiempo pretende lanzar Facebook, sin que hasta ahora se haya concretado luego de que varios inversionistas -asustados ante el prospecto futuro- decidieran retirarse.

Como era de esperarse, el posible nombre que escoja Facebook para reflejar estas aspiraciones es un secreto muy bien guardado. Se dice que es posible que Zuckerberg lo revele el próximo 28 de octubre, cuando se haga la conferencia anual Connect, pero igual se dice que este personaje podría desesperarse y decirlo antes.

¿Táctica de distracción o un paso necesario? La pregunta es tan válida como la siguiente: ¿cambiará la mala percepción de Facebook con este intento de rebranding? Mientras Zuckerberg siga al mando, es poco probable, y más cuando un metaverso parece ser su aspiración final.

Solo por curiosidad, ¿qué nombre le pondrían ustedes? En base a la mala reputación y el daño que por años ha causado, Insidious (Insidioso) le iría perfecto.

Rocío Díaz

Rocío Díaz