Opinión Editorial

El vaivén de la guerra

El vaivén de la guerra

Los mercados financieros y bursátiles parecen no responder a los vaivenes de la guerra de Irán, a la prevalencia del alto el fuego, promesas  de reapertura o cierre del estrecho de Ormuz, como quedó demostrado ayer cuando el precio del petróleo volvió a escalar los cien dólares el barril pese a noticias de posible reanudación del  diálogo entre Washington y Teherán.

El precio del crudo West Texas se situó en la víspera a US$92.96, para un aumento de 3,67 %, lo que coloca al Gobierno en la disyuntiva de revisar mañana al alza los precios internos de los combustibles o asumir un subsidio cercano a los dos mil millones de pesos, en el entendido de que ambos escenarios perjudican a la economía. 

Aunque el anuncio del presidente Donald Trump de prolongar el alto el fuego en Irán, produjo un alivio geopolítico, la permanencia del bloqueo naval en el estrecho de Ormuz motiva desconfianza en los mercados porque aun la comercialización mundial de petróleo y gas sigue entrampada por la imposibilidad de  que buques petroleros naveguen por esa franja marítima.

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A pesar de que sitios de bolsas en Estados Unidos cerraron con moderado optimismo, algunos bancos de inversión sugieren a sus clientes  corporativos e institucionales  invertir en oro, como forma de proteger sus inversiones ante  el cuadro de incertidumbre causado por el conflicto del Golfo Pérsico.

Se torna difícil al Gobierno diseñar algún plan estratégico para mitigar los efectos de un entorno externo matizado por la volatilidad en los precios del petróleo,  más aun cuando sus disponibilidades de maniobra en los ámbitos económico, monetario y fiscal resultarían limitados si la crisis se prolonga en Oriente Medio.

Los esfuerzos de las autoridades deberían dirigirse a contener en lo posible la inflación, especialmente en la canasta de grupos vulnerables, como ha reclamado la Iglesia católica, así como blindar al sector agropecuario, aunque controlar el déficit fiscal ingresa al terreno de lo imposible, más aun cuando los diez mil millones de pesos  de subsidios están a punto de agotarse.

Aunque la paz en Irán se concertara mañana mismo, los daños colaterales de la guerra sobre la economía global, y en particular sobre la de Estados Unidos, perdurarían por meses, razón por la cual el discurso guerrerista de Trump estaría dando  paso  a una  posibilidad de solución más cercana,  para evitar que la crisis se encuentre con las elecciones de medio término programada para noviembre.

La prolongación de esa guerra obra contra la economía de República Dominicana, que aunque estable y recipiente, su estimación de crecimiento se redujo a un 3.7 % para 2026. Se aconseja cruzar los dedos para que las reiniciadas negociaciones entre Estados Unidos e Irán, esta vez lleguen a buen término.

El Nacional

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